
miércoles 22 de julio de 2009
Cada diseño, un manifiesto

"Francia combatiente" en la revista Beta

El libro Francia combatiente, la crónica de las sangrientas batallas a lo largo del frente Francés en la primera guerra mundial, de la norteamericana Edith Wharton, ha aparecido reseñado en la revista de libros y literatura Beta, en donde se destaca el compromiso de la autora neoyorkina con el pueblo francés en tan lamentables circunstancias.
Un panteón portátil para los grandes autores

La revista digital Soitu.es, destaca la labor de Impedimenta y la creación de una nueva colección: El Panteón Portátil en un artículo sobre editoriales independientes que se lanzan a la aventura de crear nuevas colecciones para hacerse «su propio hueco en un mercado necesitado sin duda de esas propuestas».
Un panteón portátil para los grandes autores
Algún tiempo más lleva la colección El Panteón Portátil de Impedimenta . Editorial en la que podía encontrarse de todo, con un excelente nivel de calidad en todos los sentidos, convertida en seña de identidad dentro de la variedad propuesta: una novela clásica japonesa como Botchan, libros extraños y malditos como De la elegancia mientras se duerme, clásicos intachables en nuevas y excelentes traducciones como su reciente volumen de relatos de Kafka, las memorias de guerra de Wyndham Lewis, los cuentos chinos de un autor español actual o libros tal difíciles de etiquetar como Lo infraordinario de Georges Perec. Pero le han tenido que hacer hueco a una serie de libros especialmente heterogéneos o que decididamente se distancian del género narrativo. Hace meses apareció El rival de Prometeo, un conjunto de relatos y ensayos de autores de distintas épocas y procedencias sobre los autómatas, editados por Marta Peirado y Sonia Bueno.
La segunda incorporación al Panteón Portátil es Francia combatiente, volumen en el que Edith Wharton recopiló sus artículos escritos sobre sus experiencias durante los años de la Primera Guerra Mundial y los lugares del conflicto. Autora imprescindible, a la que podemos sentir enamorada de Francia, de su espíritu y causa, y verla acudir como un corresponsal de guerra a los reconocimientos del frente, pero bien vestida y sin olvidar sus elegantes sombreros.
Los mejores relatos. A secas.

Otra maravillosa reseña de los relatos de Kafka recopilados en Un médico rural a cargo de Recaredo Veredas en Abc.es. «Pocas veces —dice— puede afirmarse que nos hallamos frente a una obra imprescindible.»
Reseña de "Un médico rural" en La Opinión de Málaga

martes 21 de julio de 2009
"Un médico rural y otros relatos pequeños" en Estrella Digital

miércoles 24 de junio de 2009
Entrega del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial


"Las vírgenes sabias" en Público

miércoles 17 de junio de 2009

La revista Nuestro Tiempo, de la Universidad de Navarra, publica en su último número bimensual una entrevista a Enrique Redel con motivo de los dos años desde la fundación de Impedimenta.
SANSHIRO EN YO DONA
"El rival de Prometeo" en el blog de la revista Encuentros.
martes 16 de junio de 2009
Soseki en El Mundo
« Francia combatiente» en EL MUNDO
Wharton utilizó sus contactos no para alejarse de las zonas de conflicto, sino para acercarse lo más posible a la primera línea de combate. En una época donde los corresponsales extranjeros estaban vetados en el frente, ella pudo ver, escuchar, oler todas esas infamias y heroicidades que desfilan en la macabra rutina de la batalla.
En esos primeros meses de lucha, Wharton emprendió media docena de expediciones a las entrañas de la contienda. Sus impresiones quedaron recogidas en una serie de artículos, publicados por la revista 'Scribner's' y que más tarde integrarían el volumen 'Francia combatiente'. El libro regresa ahora a las librerías españolas con traducción de Pilar Adón e introducción de Yolanda Morató.
Enrique Redel, director editorial de Impedimenta, afirma que la obra "es ahora mismo la niña de nuestros ojos, y lo cierto es que está funcionando tremendamente bien en la Feria del Libro, que además este año tiene a Francia como país invitado".
Wharton comienza luego su intrépido periplo. Busca el rastro de la pelea, persigue la cola de ese Abadón que desprende aroma a pólvora, miedo y sepultura. En Argonne y Alsacia, en Lorena y los Vosgos, la escritora descubre la huella de la guerra. Y revela un abanico de impactos anímicos: desde la incertidumbre y el terror hasta el coraje y la épica.
En la narración de Wharton conviven el amargo retrato de la destrucción y la exaltación de la causa francesa. La autora escribe que, a su triste manera, la guerra fortalece el espíritu de personas anónimas: "Se trata de un maravilloso ejemplo de la rapidez con que la determinación es capaz de modelar el rostro humano [...] Ahora todos ellos, por insignificante que sea su cometido, participan en la consumación de una gran tarea. Y lo saben".
Expedición a las entrañas de la batalla
No le falta razón. Escrita como un cuaderno de bitácora, 'Francia combatiente' sumerge al lector en los paisajes y las sensaciones de una nación arrojada a las fauces de la pesadilla. Wharton comienza describiendo la noción de irrealidad que impera en los prolegómenos bélicos, cuando el horror aún no ha conquistado el inconsciente del pueblo. Habla de un París embellecido por los caprichos estivales, de cafeterías y teatros rebosantes de vida. A escasos kilómetros de distancia se decide el futuro de Europa, pero la única pista de la sangre derramada son los funerales en los Inválidos.
Wharton comienza luego su intrépido periplo. Busca el rastro de la pelea, persigue la cola de ese Abadón que desprende aroma a pólvora, miedo y sepultura. En Argonne y Alsacia, en Lorena y los Vosgos, la escritora descubre la huella de la guerra. Y revela un abanico de impactos anímicos: desde la incertidumbre y el terror hasta el coraje y la épica.
En la narración de Wharton conviven el amargo retrato de la destrucción y la exaltación de la causa francesa. La autora escribe que, a su triste manera, la guerra fortalece el espíritu de personas anónimas: "Se trata de un maravilloso ejemplo de la rapidez con que la determinación es capaz de modelar el rostro humano [...] Ahora todos ellos, por insignificante que sea su cometido, participan en la consumación de una gran tarea. Y lo saben".
Wharton logró infiltrarse en el corazón de la batalla, tanto en el plano material como emocional, desnudando los pensamientos de los implicados a través de sus propias reflexiones. Al final del conflicto, Wharton fue condecorada con la Cruz de la Legión de Honor, pero su auténtica recompensa es la permanencia de 'Francia combatiente' en las estanterías. Su testimonio de la Gran Guerra, vital e introspectivo, ha trascendido el tiempo.»
miércoles 10 de junio de 2009
"Francia combatiente", de Edith Wharton, en El Tercer Hombre
Los siete magníficos de los libros
lunes 8 de junio de 2009
"Botchan" en La Biblioteca Imaginaria

Muchos son los libros de un pasado cercano o no tanto que pueden llamar nuestra atención. Algunas de estas obras necesitan de un conocimiento previo de las circunstancias de la época para llegar a entenderlas. Otras, sin embargo, y por increíble que parezca, son totalmente intemporales, obras que podríamos imaginar situadas en el tiempo presente. Sin lugar a dudas, y a mi parecer, Botchan, de Natsume Soseki, la novela ganadora del Premio Llibreter 2008 es un buen ejemplo de esto que os cuento.
No es fácil tomar una decisión acerca de qué hacer con tu vida cuando tus padres mueren y tu hermano muestra una total indiferencia hacia ti. Así que casi sin darse cuenta, y tras tres años de estudios, el protagonista de esta historia acaba destinado como profesor de matemáticas en un lugar remoto, muy lejos de su Tokio natal. ¿Cómo será la vida en un sitio como éste? ¿Conseguirá adaptarse este joven descreído a las nuevas circunstancias? ¿Hará amigos? ¿Le darán problemas los alumnos? Estas y otras preguntas tendrán respuesta a lo largo de esta novela.
Nunca llegaremos a conocer el nombre real del protagonista de esta historia. Sabremos, eso sí, que su criada, amiga y casi madre, Kiyo, le llama cariñosamente botchan, un apelativo que también puede significar «niño mimado» en japonés. Pronto descubriremos la genialidad del autor a la hora de escoger este título para su obra. Y es que, como nuestro botchan explica a lo largo de estas páginas, porque protagonista y narrador son uno solo, él no es un hombre de razonar las cosas antes de actuar, sino todo lo contrario. Su carácter impulsivo le lleva a tomar caminos desacertados, a enemistarse con la gente y, a veces, a liarse a mamporros con aquel que le lleve la contraria. Las circunstancias le llevan a embarcarse en una profesión de la que no está seguro de estar preparado, y mudarse a un lugar remoto en el que todos parecen seres hostiles. Pero, ¿realmente lo son? Puede que no tanto. Quizá le fuera mejor si no se cerrara tanto en banda, si le diera una oportunidad a sus compañeros de trabajo y no se dedicara a ponerles a todos ridículos motes. Pero nuestro niño mimado no es mala persona. En realidad, nuestro protagonista es todo un idealista, un hombre que lucha contra la injusticia y la hipocresía, capaz del mayor de los sacrificios con tal de que las cosas estén bien hechas.
martes 2 de junio de 2009
Autómatas y humanos en Qué Leer.
A continuación, os ofrecemos el artículo de Jesús Palacios aparecido en Qué Leer a propósito de El rival de Prometeo.
«Están entre nosotros, aunque no nos demos cuenta. En los parques temáticos y de atracciones. En los bares y cafeterías. En ferias y tiendas de juguetes. En los grandes almacenes… Y, tal y como nos recuerda la antología “El rival de Prometeo” (Impedimenta), en algunas grandes obras de la literatura. Estos antepasados directos de nuestros ordenadores vuelven en las páginas de un puñado de libros y nos recuerdan que también el ser humano es, en cierto modo, un autómata.
Así se refiere uno de los personajes de Los Autómatas (Olañeta) de Hoffmann a la sensación que despiertan en él las figuras mecánicas y, en especial, aquellas que imitan la forma humana, como el célebre Turco ajedrecista de von Kempelen: “Me resultan sumamente desagradables todas estas figuras que no tienen aspecto humano, aunque, sin embargo, imitan a los hombres, y tienen toda la apariencia de una muerte viviente, o de una vida mortecina”. Y, más aún, añade: “Estoy convencido de que la mayoría de los hombres participan de este mismo sentimiento…”. ¿Quién podía saberlo mejor que Hoffmann, que iba a convertir a su muñeca Olimpia, corazón artificial que late en su clásico relato de horror y locura El Hombre de Arena, en arquetipo universal de la literatura fantástica?
Freud y, antes que él, E. Jentsch en su Zur Psychologie des Unheimlichen (1906), derivaron sus análisis de “lo siniestro” (unheimlich) de la obra maestra de Hoffmann; en especial el segundo –ya que el creador del psicoanálisis rápidamente lleva el tema a su terreno: la castración edípica, apartándolo de muñecos y autómatas–, lo centra en “la duda de que un ser aparentemente animado sea en efecto viviente; y a la inversa, un objeto sin vida esté de alguna forma animado”. Pero, aunque Freud es mucho menos sensible al efecto siniestro de los autómatas, acierta al encontrar en ellos también un elemento de fascinación infantil, de juego y hasta deseo erótico: “Recordemos que el niño, en sus primeros años de juego no suele trazar un límite muy preciso entre las cosas vivientes y los objetos inanimados, y que gusta tratar a su muñeca como si fuera de carne y hueso. Ya no hablamos de angustia: el niño no sintió miedo ante la idea de ver viva a su muñeca, y quizá hasta lo haya deseado”. Hoffmann mismo no dejó de visitar en 1801 los entonces famosos autómatas del Arsenal de Danzig, y después, en 1813, los expuestos en Dresde por J. G. Kaufman, siguiendo también con interés las distintas exhibiciones del citado Turco campeón de ajedrez, todo lo cual le serviría de inspiración para sus seminales relatos sobre el tema. Miedo y deseo. Extrañeza y complicidad. Terror y fascinación. El autómata, pura ambigüedad entre el mundo inerte de lo mecánico y mineral y el mundo sensible de la carne y el pensamiento, es también el eslabón perdido entre el universo de la magia alquímica, con el nigromante cabalista en su gabinete de maravillas, y el de la ciencia moderna y su inmenso laboratorio, que destierra definitivamente al gran relojero ausente y al alma de su maquinaria humana. Y la literatura, entre la fantasía y la ciencia ficción, es su terreno de juego.Rivales de Prometeo
Un viaje a lo largo del tiempo y de la historia de los autómatas es, precisamente, lo que nos propone El rival de Prometeo. Vidas de Autómatas Ilustres (Impedimenta). Una deliciosa antología, a cargo de Sonia Bueno Gómez-Tejedor y Marta Peirano, que sigue paso a paso la evolución de esta criatura desde los tiempos de la Ilustración hasta nuestros días y más allá. Textos filosóficos de la Enciclopedia, de Descartes y La Mettrie, e incluso del célebre constructor de autómatas Vaucanson, bautizado por Voltaire como el Rival de Prometeo. Una sección dedicada por completo al ya citado Turco jugador de ajedrez incluyendo, entre otros, el famoso artículo de Edgar Allan Poe, quien utiliza la lógica y la deducción para demostrar la falacia intrínseca del mismo –de hecho, este autómata, que se vanagloriaba de haber vencido al ajedrez a Benjamin Franklin y a Napoleón, escondía, como no podía ser de otra manera, un jugador oculto, lo que no invalida que introdujera en el debate científico y filosófico el concepto de la “inteligencia artificial”–, y el escalofriante relato de horror El maestro de ajedrez de Moxon, de Ambrose Bierce. Quizá la parte más fascinante sea la consagrada a la autómata fatal, desde la Olimpia de Hoffmann, glosada por Freud, a la Futura del Metrópolis de Thea Von Harbou (y Fritz Lang), pasando por la fantástica andreida de Villiers de L ´Isle-Adam, la Hadaly de La Eva futura, pergeñada por un legendario Edison de ficción. Todo ello para finalizar, bien metidos ya en la ciencia ficción y en ese futuro inminente que late en nuestro presente de ordenadores y realidades virtuales, con textos del ludita Samuel Butler; del inventor de la palabra “robot”, el checo Karel Capek; Asimov y sus leyes robóticas; el teórico A. M. Touring y, finalmente, el profético artículo sobre La Singularidad de Vernor Vinge, con su apocalíptica premonición de un mundo transhumano o post-humano. Un viaje sin retorno desde los gabinetes de curiosidades del Barroco y la Ilustración hasta Skynet y el fin de la humanidad, tal y como la conocíamos, que une la fascinación por la vida artificial con el miedo a que la nueva criatura descubra que ahora es él, el creador, otro autómata más del pasado, de maquinaria ya obsoleta, que debe quedar apartado también en un oscuro rincón, lleno de polvo y telarañas, del Museo de la Creación.
Un “golem” en Toledo Pocos recuerdan que uno de los más grandes creadores de muñecos mecánicos, relojes y ambiciosos ingenios técnicos, fue el lombardo Giovanni Torriani (1501-1585), más conocido por el castellanizado nombre de Juanelo Turriano, Matemático Mayor de Felipe II, astrólogo y Relojero de la Corte del Emperador Carlos. Memorias de un Hombre de Palo (Suma) es el título que acertadamente ha dado Antonio Lázaro a su nueva novela, donde reconstruye el episodio más espectacular y hasta cierto punto trágico de la vida de Turriano: su empeño en construir un ingenio mecánico de gran envergadura, capaz de llevar las aguas del Tajo hasta la ciudad de Toledo, lo que consiguió acosado por deudas y traiciones. Ágil, entretenida y bien documentada, la novela histórica de Lázaro se permite más de un vuelo de fantasía y misterio, recreando también la historia que asocia a Turriano con la creación del Hombre de Palo. Un autómata de madera que, al decir de la leyenda –leyenda con fondo de verdad-, paseaba por las calles de Toledo, junto a su amo italiano o en solitario, solicitando limosnas y ayudando a los transeúntes por algún dinero, con el que su creador pudiera sobrevivir a la ruina provocada por su ingenio acuático. Lázaro imagina una trama de intrigas cortesanas, según la cuál este autómata de madera no sería sino un prototipo de soldado artificial –prácticamente un guerrero robot-, encargado a Juanelo por el Emperador antes de su muerte, que se disputan diversas facciones políticas. Turriano, quien llenó de autómatas y relojes la Corte de Carlos I, siente a veces que su criatura tiene alma humana, y nosotros, cuando entra en acción, no podemos por menos de verla casi como una suerte de Robocop renacentista avant la lettre, y pensar en todo un ejército de Hombres de Palo invadiendo las costas inglesas a bordo de la Armada, esta vez sí, Invencible.
Muñecos con alma Los autómatas, a pesar de contener en germen el mundo entero de la robótica, la informática, la IA y la Realidad Virtual, tienen siempre más que ver con el reino inanimado de maniquíes, figuras de cera y muñecas, que con el de la ciencia ficción. Esto es algo que supo ver muy bien Irene Gracia en su extraordinaria y singular novela El coleccionista de almas perdidas (Siruela). A través de la biografía imaginaria de la familia Chat, constructores de autómatas, muñecas y teatrillos de marionetas, trasunto fantasioso y excesivo de la auténtica familia Jaquet-Droz, cuyos célebres muñecos “inteligentes” se exponen en el Museo de Neuchâtel, la escritora recorre la Belle Époque en alas de la inquietante manía, vicio y locura de sus protagonistas, entregados a la creación de mundos y personajes artificiales, capaces de escapar a los designios de la naturaleza y la muerte. Llena de guiños a Hoffmann y Poe, con apariciones estelares de Freud y Rasputín, pero también con cierta atmósfera propia del Borges más fantástico, El coleccionista de almas perdidas es una poética y hermosa, pero también siniestra, reflexión sobre la obsesión prometeica que subyace en el arte de fabricar autómatas. En ella, gracias a su sutil atmósfera de fantasía contenida, nunca sabemos hasta qué punto los muñecos poseen realmente alma… o son síntomas de la locura múltiple de su trágico protagonista, Anatol Chat. Recordemos que lo verdaderamente fascinante del autómata, lo que nos asusta pero también nos intriga e incluso divierte, es la posibilidad de vida, de conciencia, que parece contener en su burda imitación del hombre. Sin esta ambigüedad, nada queda del muñeco, y hasta Villiers de L´Isle Adam se ve obligado a dotar de alma a su artificial Hadaly en La Eva futura (Valdemar), para lo que utiliza una singular estratagema: introducir en su cuerpo de cristal el alma de una médium espiritista. Tal vez, como sugiere Pilar Pedraza, hasta el decadente y misógino Villiers siente miedo a dar el salto definitivo: que su criatura eléctrica, por su propia naturaleza artificial –curioso oxímoron– desarrolle inteligencia y alma propias.
Nosotros, los autómatas En su erudito y a la vez entretenido ensayo Máquinas de amar (Valdemar), Pilar Pedraza plantea un recorrido por las fantasías masculinas sobre la mujer perfecta. Es decir, la mujer creada por él mismo. De la Galatea del mito griego a la Rachel de Blade Runner (el filme de Ridley Scott, no la novela de Dick), vemos cómo el macho ha intentado desesperadamente superar la guerra de los sexos… eliminando a su oponente y sustituyéndolo por su propia imagen especular. Pero de nuevo el creador la necesita con alma propia. Y el sueño se disipa, dejando detrás sólo su triste carcasa; en este caso, ni siquiera de carne y hueso. Que en pocos años libros tan diferentes como los de Gracia, Lázaro, Pedraza o El rival de Prometeo se ocupen de estas extrañas criaturas nos invita a reflexionar. De un lado, los autómatas son el primer paso hacia la superación de la magia por medio de la técnica y la ciencia. Del Golem, activado por el hechizo cabalístico grabado en su frente de barro, al Jugador de Ajedrez de Maelzel o el Pato de Vaucanson. Y, sin embargo, todavía encontramos hasta en el más sofisticado androide o cyborg postmoderno una chispa de la magia nigromante de su pasado como criatura sobrenatural. Para la imaginación del Melville de El campanario, del Hawthorne de El artista de lo bello o del Bierce de El maestro de ajedrez de Moxon –no hablemos del “Frankenstein” de Mary Shelley–, el autómata es la hubris desatada y conlleva su castigo inevitable. Para Dickens representa un síntoma de los peores efectos de la industrialización y su implacable deshumanización del trabajador. Gaston Leroux pone un cerebro asesino en su interior y lo transforma en máquina de matar, en La muñeca sangrienta… Quizá hemos llegado a un momento límite, en el que los viejos muñecos articulados, autómatas y juguetes mecánicos, nos resultan más vivos, más humanos que nosotros mismos. Queda en ellos algo de la ilusión perdida de un tiempo en que la ciencia poseía el encanto de la magia y podía creerse ciegamente en el progreso. En que un día no lejano crearíamos seres artificiales perfectos, con alma propia o, como diríamos ahora, Inteligencia Artificial… Y que no nos mirarían fijamente después con sus ojos de cristal, exigiéndonos una respuesta. Pidiéndonos que les rindamos cuentas por existir.»
Reportaje sobre Contexto en El Dominical
"El rival de Prometeo" en El Confidencial
miércoles 27 de mayo de 2009
Las vírgenes sabias en Estrella Digital
miércoles 20 de mayo de 2009
CONTEXTO en la revista BARCELONÉS

jueves 14 de mayo de 2009
Los "tres tenores" en Qué Leer

"El rival de Prometeo" en la revista Esquire

miércoles 29 de abril de 2009
Inventario de LO INFRAORDINARIO en LA VANGUARDIA

EL RIVAL DE PROMETEO en el ABCD DE LAS LETRAS
Nuevos seres humanos. Ya saben ustedes que el titán Prometeo se hizo célebre por crear a los hombres, modelándolos con arcilla, y por robar el fuego de los dioses para entregárselo a lo mortales. El Dr. Frankenstein era, en el sentir de su inventora, una especie de Prometeo que iba a dar paso, por el procedimiento de juntar desperdicios de cadáveres y electromagnetismo en abundancia, a una nueva generación de seres humanos (o algo por el estilo). Pues bien, la hiperromántica novela de M. W. Shelley tuvo sus antecedentes y sus consecuentes. Prácticamente todos los que valen la pena constan en este delicioso florilegio de Impedimenta.
El pistoletazo de salida lo constituyen unos extractos del Tratado del hombre de Descartes, que, junto con la voz «Androide» de la Enciclopedia de Diderot y d´Alembert, la Relación sobre el mecanismo de un autómata de Vaucanson y unos fragmentos de El hombre máquina del materialista epicúreo Julien de la Mettrie, conforman la primera parte del libro, titulada «Las máquinas filosóficas». La segunda está centrada en la figura del Turco, famosísimo autómata de madera tallada, tocado con turbante y vestido a la oriental, que había construido el artesano húngaro Wolfgang von Kempelen para entretener a la emperatriz austríaca María Teresa, pues el tal Turco jugaba al ajedrez de modo magistral y no había rival que lograra ganarle en el tablero. Los textos relacionados con el Turco los firman W. Benjamin, Poe y Ambrose Bierce; también se rememora, en párrafos inolvidables, la partida jugada por el autómata frente a Napoleón, con la imagen del tablero y de las piezas en la posición del jaque mate.
Robots. En la tercera parte comparece ni más ni menos que uno de los fundadores de las letras fantásticas europeas, el alemán —nacido en Königsberg, en la Prusia Oriental, hoy territorio ruso (mal que nos pese)— E. T. A. Hoffmann, ofreciéndose íntegro su cuento «El hombre de la arena», protagonizado por Olimpia, la irresistible muñeca autómata. Junto a él, Sigmund Freud, de quien se presentan extractos de su fundamental ensayo Das Unheimliche, aquí traducido como Lo siniestro; el gran Villiers de l´Isle-Adam, con una selección de su novela La Eva futura, sobre la que tanto y tan bueno ha escrito Alicia Mariño, y la inefable Thea von Harbou, ferviente nazi y autora de Metrópolis, ficción que aparece aquí hábilmente extractada y sobre la que Fritz Lang, marido de Thea, realizó una de las mejores películas de la historia del cine.
La cuarta y última parte va de robots, con lo que no podía faltar el checo Karel Capek, que fue el primero en utilizar la palabra robot en su obra teatral R. U. R., de la que se ofrece, parcialmente, el acto I. Acompañan a Capek el autor de Erewhon, Samuel Butler (Darwin entre las máquinas), Isaac Asimov (Las tres leyes de la robótica), el lógico, matemático y criptógrafo inglés A. M. Turing (¿Puede pensar una máquina?) y el estadounidense, nacido en Wisconsin en 1944, Vernor Vinge (La singularidad). Permítanme que reproduzca un par de frases de este último trabajo: «Estamos en vísperas de un cambio comparable al surgimiento de la vida humana en la Tierra. La causa concreta de este cambio es la inminente creación, mediante la tecnología, de entidades con una inteligencia superior a la humana.» ¡Ahí queda eso!»
lunes 27 de abril de 2009
Soseki, Murakami y Miyazaki en EL PAÍS
Este fin de semana han aparecido dos artículos en EL PAÍS titulados "Más allá de Murakami" y "Viaje a la galaxia Miyazaki" en los que se evoca la figura del escritor Sôseki, tanto para señalar su buena acogida dentro de la ola de novedades consagrada a la literatura japonesa, destacando especialmente la ciudada traducción y elegante edición de Botchan hecha por Impedimenta (Premi Llibreter 2008), como para hablar de su influencia en el cine de animación del gran director japonés Miyazaki, quien reconoce haberse inspirado en Soseki para su último filme, Ponyo en el acantilado."Viaje a la galaxia Miyazaki", por Paloma LLaneza.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Viaje/galaxia/Miyazaki/elpepicul/20090425elpepicul_1/Tes
http://www.elpais.com/articulo/narrativa/alla/Murakami/elpepuculbab/20090425elpbabnar_4/Tes
miércoles 22 de abril de 2009
«Lo infraordinario» consigue el Premio Tormenta al Mejor Libro Traducido del año 2008
El blog literario La Tormenta en un Vaso ha concedido el Premio Tormenta al Mejor Libro Traducido del año 2008 a Lo infraordinario de George Perec, traducido por Mercedes Cebrián.Esta misma traducción ya ha sido galardonada con el Premio Mots Passants de Traducción, de la Universitat Autonoma de Barcelona.
Asimismo, el jurado, compuesto por casi un centenar de importantes críticos y escritores españoles e hispanoamericanos, ha completado el palmarés con Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets), premio al Mejor Libro en Castellano 2008, y Rosas, restos de alas, de Pablo González (La Fábrica), premio al Mejor Nuevo Autor en Castellano.
Mercedes Cebrián (Madrid, 1971) es escritora y traductora. Autora del libro de relatos y poemas El malestar al alcance de todos (Caballo de Troya, 2004) y del poemario Mercado Común (Caballo de Troya, 2006), sus textos han aparecido en los diarios El País y La Vanguardia y en las revistas Turia, Revista de Occidente, Diario de Poesía (Argentina), Eñe o Clarín. Actualmente prepara la nueva traducción del clásico de Georges Perec, Un homme qui dort, que Impedimenta publicará el próximo otoño.
martes 21 de abril de 2009
Excelente crítica de «Lo infraordinario» en Papel en blanco
'Lo infraordinario', de Georges Perec
Magalí Urcaray
Lo que realmente ocurre, lo que vivimos, lo demás, todo lo demás, ¿dónde está? Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual, ¿cómo dar cuenta de ello, cómo interrogarlo, cómo describirlo?
La respuesta que da Georges Perec a esta cuestión es así de simple: “interrogar a lo habitual”. Es decir, fijarnos en todo aquello que, debido a la cotidianidad, hace mucho tiempo que dejó de sorprendernos. Cosas pequeñas, insignificantes, tan sutiles que rara vez les concedemos atención. No interesan los grandes titulares de los periódicos, esas noticias que todos vociferan por igual, sino el día a día que se calla. Lo infraordinario.
Para Italo Calvino, Perec fue una de las personalidades literarias más singulares del mundo, al punto de que no se parece a nadie en absoluto, muestra de lo cual es prácticamente cualquier texto de su autoría. En ‘Notas sobre lo que busco’ Perec señaló los que eran los cuatro polos de su escritura: “el mundo que me rodea, mi propia historia, el lenguaje, la ficción”. Queda patente en su primera novela, ‘Las cosas’, en su obra cumbre, ‘La vida, instrucciones de uso’ y, de forma clara, también en ‘Lo infraordinario’. El recuerdo y la enumeración de objetos, datos, cosas, conforman la historia de sus personajes y del propio autor. A medias entre realidad y ficción, entre juegos de palabras y hondas reflexiones es el modo por el que Perec se expresa y construye.
Como un diario sin orden, como un cajón lleno de anotaciones de café, como, en suma, pequeños destellos del Perec humano y literario, Impedimenta nos presenta por primera vez en español distintos textos que fueron publicados en diversos medios, con introducción de Guadalupe Nettel y valiente traducción de Mercedes Cebrián.
Me importa mucho que parezcan triviales e insignificantes: es precisamente lo que las hace tan esenciales o más que muchas otras a través de las cuales tratamos en vano de captar nuestra verdad.
Porque nuestra vida, al fin y al cabo, no se erige sólo con grandes acontecimientos, sino sobre todo con un cúmulo de mínimos puntitos que están ahí, aunque parezcan invisibles. Para Proust fue una magdalena, y para otro puede ser el papel de una pared, un jersey viejo o una palabra. ¿Quién no se ha sorprendido al recordar, de repente y sin conexión conocida, una antigua costumbre, una risa concreta, una imagen infantil?
Son hechos infraordinarios pero que, en su momento, dijeron mucho de un espacio, de un lugar, de un estado de ánimo. Las ‘Doscientas cuarenta y tres postales de colores auténticos’ (dedicadas a Calvino, por cierto), poco más que resúmenes telegráficos de vacaciones; la detalladísima descripción de la Rue Vilin, más elocuente que cualquier calendario; la visión tan personal de Londres; la sorprendente ‘Tentativa de inventario de los alimentos líquidos y sólidos que engullí en el transcurso del año mil novecientos setenta y cuatro’, que me hizo darme cuenta de cuán aburrido es mi menú…. , o mi favorito, ‘El Santo de los Santos’, donde Perec realiza una ácida descripción del término “oficina”.
‘Lo infraordinario’ no debe leerse como una novela, ni un relato, ni una secuencia lógica de escritos, sino como pinceladas sueltas de una vida que se conforma de hechos minúsculos. Por este motivo no lo considero una lectura apropiada para quien desconoce a Perec, pero sí una muy sabrosa y gratificante para quien ya es adepto. Como los “almanaques” de Julio Cortázar (‘La vuelta al día en ochenta mundos’, ‘Último round’), ‘Lo infraordinario’ supone la guinda final, que todo lo articula, en el universo Perec.
http://www.papelenblanco.com/2009/04/20-lo-infraordinario-de-georges-perec#more
«El rival de Prometeo» en Babelia
En el primer fragmento de sus Tesis de Filosofía de la Historia, Walter Benjamin evoca al legendario turco ajedrecista creado en 1769 por el artesano Wolfgang von Kempelen. Como se sabe -y también recoge El rival de Prometeo (Impedimenta), una estupenda antología de textos sobre los autómatas compilada y comentada por Sonia Bueno Gómez-Tejedor y Marta Peirano-, la asombrosa "máquina" que, durante cerca de un siglo, habría derrotado a los más conspicuos ajedrecistas de Europa (incluyendo a Federico el Grande y a Napoleón) no fue más que un fraude. En el interior de la máquina, disimulado mediante un ingenioso sistema de espejos e imanes, se ocultaba un experto jugador de carne y hueso, auténtico "cerebro" del autómata. Benjamin lo imagina como un enano jorobado que "guiaba por medio de unos hilos la mano del muñeco". Y utiliza la imagen para proyectar sobre ella un equivalente para la filosofía: un muñeco llamado "materialismo histórico" que, "si toma a la teología a su servicio", siempre debía ganar. http://www.elpais.com/articulo/semana/prueba/10000/horas/elpepuculbab/20090418elpbabese_10/Tes
jueves 16 de abril de 2009
"El rival de Prometeo" en Público

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Del reloj con peluca a la Eva Futura
Un anuncio de la época, con grandes letras, decía así: "El Jugador de Ajedrez ha soportado a los mejores competidores de Europa y causa admiración universal. Se enfrentará con cualquiera del público que quiera plantarle cara. Es capaz de mover la cabeza, los ojos, labios y manos con gran facilidad y pronuncia claramente la palabra echec (jaque, en francés) cuando es necesario. Si se hace un movimiento erróneo, lo percibe y rectifica".
Este jugador de ajedrez era un autómata. Creado en 1769 como entretenimiento para la emperatriz María Teresa de Austria, era zurdo, tenía la piel de madera, tuercas y engranajes por tripas y unas ropas que le sirvieron para ponerle apodo: El Turco. Llegó a vencer a personalidades como Federico el Grande, Benjamin Franklin y Napoleón. Inspiró a escritores como Poe, E. T. A. Hoffman y Ambrose Bierce y tuvo una vida de más de un siglo como atracción de feria, donde dejaba a su audiencia confundida. ¿Podía una máquina pensar? ¿Y ganar a un hombre?
El Turco ocupa un lugar privilegiado en El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres (Impedimenta), un libro que repasa la historia de estos mecanismos con piernas y otros órganos, a partir de textos de autores como Descartes, Diderot, Freud, Asimov, los mismos Poe, Hoffman y Bierce, referencias literarias, como Frankenstein (Mary Shelley), y fílmicas, como la Eva Futura de Metropolis (Fritz Lang).
Juguete, arte, ciencia
Quizá lo más complicado es diferenciar a un autómata de otras figuras, como androide, robot o clon. Marta Peirano, responsable de la selección de textos y la edición de El rival de Prometeo (junto a Sonia Bueno), aclara conceptos: «El autómata es una máquina o un sistema capaz de ponerse en marcha a sí mismo. El androide es un autómata con figura humana. La diferencia entre autómata y robot es que el primero es mecánico. El clon no es ni uno ni otro: es un doble».
Tampoco parece clara su función. ¿Científica, lúdica, artística? ¿Monstruo de feria? "Todas a la vez —dice Peira— no. La obsesión de Jacques de Vaucanson (que ideó un flautista capaz de tocar y un pato que hacía la digestión) era tal, que dedicó un tercio de su vida a fabricar un autómata que sangrara para mostrar el funcionamiento del sistema circulatorio. El Turco, sin embargo, fue un juguete. Y los niños de Pierre Jaquet-Droz (creador del escribiente, el dibujante y el músico, y preso por brujería en España) eran obras de arte, piezas de exquisita relojería".
Relojes. El autómata parece vinculado a un tiempo determinado: el Siglo de las Luces, en pleno estallido de las ideas filosóficas y los progresos científicos. Una época en la que "el Todopoderoso se convierte en el Gran Relojero", como dice Patric J. Gyger en el prólogo. Entonces "la ciencia era el opio del pueblo", completa Peirano: "El caso del Turco es uno de los más curiosos, por el airecillo a posesión diabólica que sus managers explotaron". Una pena que al final, este "reloj con peluca" fuera un engaño.
Palomas de antes de Cristo
Estrictamente, hubo autómatas antes de la Ilustración. Peirano habla de Da Vinci y Descartes, que se dice que "fabricó una niñita autómata para sustituir a su hija Francine", pero hay ejemplos en las culturas griegas o árabes. "Herón el viejo de Alejandría, entre otras cosas, inventó la máquina de vapor 17 siglos antes de la Revolución Industrial. El más antiguo es la paloma mecánica de Archytas, data del 400 a.C.".
Hoy, hemos heredado el morbo "casi sádico" por el interior del cuerpo, presente, por ejemplo, en los animales en formol de Damien Hirst. Y aunque ni la industria del sexo ni la del ocio interactivo toman el relevo, Peirano apuesta por el revival: "Los relojes están de moda, después de convertirse en reliquia por los móviles. Francois Junod es un artista suizo que ha creado sofisticados androides a la manera del XVIII para Sony, Cartier y Bulgari. O el Ayuntamiento de Parla, que le encargó el primer reloj de autómatas que se construye en 200 años".
http://www.publico.es/culturas/218455/reloj/pelucaa/eva/futura
martes 14 de abril de 2009
Impedimenta y Medialab presentan "EL RIVAL DE PROMETEO"

La Editorial Impedimenta y Medialab-Prado
tienen el placer de invitarle
a la presentación del libro
El Rival de Prometeo
Vidas de Autómatas Ilustres
El acto contará con la presencia de
Juan Carrete
Marta Peirano (editora del libro)
Enrique Redel (editor de Impedimenta)
Jueves, 16 de abril, 19,00h
Medialab-Prado
c/Alameda, 15 (Metro Atocha)
Madrid
jueves 2 de abril de 2009
REPORTAJE DE SOSEKI EN PÚBLICO

Soseki ocupó ayer la primera plana de la sección de cultura de Público, con un excelente reportaje de Peio H. Riano y colaboración de Carlos Pardo. En este extenso artículo se enfatiza el "despertar" de Soseki, padre de la narrativa moderna japonesa, ante el público lector español, que ha sabido hacerle un guiño cómplice a las historias de prosa elegante y sencilla del escritor japonés. Un descubrimiento al que ha contribuido la edición en castellano de sus más reconocidas obras como Botchan (Premi Llibreter 2008) y Sanshiro, publicadas por vez primera en Impedimenta.
http://www.publico.es/culturas/214958/soseki/despierta
martes 31 de marzo de 2009
"Imprescindible" Jean de la Ville de Mirmont en Notodo.com
Henry James "visible y oculto" en Quimera

Roberto Valencia firma en Quimera un artículo dedicado a Henry James y su obra La figura de la alfombra, publicada en Impedimenta el pasado noviembre. Valencia reconoce así el esfuerzo y el "exquisito gusto" con el que las pequeñas editoriales se lanzan a la reedición de autores clásicos. Asimismo, hace hincapié en el artificio creado por James para hacernos reflexionar sobre la experiencia de la lectura a través del secreto que parece ocultarse como la clave de interpretación de una novela de un escritor famoso, y que dos críticos se afanan en descifrar como si se tratase de un acertijo o un pasatiempo. Como bien afirma Roberto Valencia, en La figura de la alfombra "no hay investigación ni móvil. No hay pistas ni detectives. No hay coartadas. Lo que hay es una inmensa ironía sobre la lectura activada por el gran escritor norteamericano, que debía de estar cansado de que a la literatura se le considerara un entretenimiento cuyo único énfasis reseñable consistía en alimentar el ingenio más pueril de sus consumidores".
lunes 30 de marzo de 2009
STANISLAW LEM en la revista QUIMERA
Lo infraordinario en el Diario de Menorca

Desde el Diario de Menorca nos llega una nueva reseña sobre Lo infraordinario, de George Perec, y cuya publicación por Impedimenta ha sido celebrada en diversos medios de prensa durante los últimos meses.
Postales de todas partes
«El capítulo más largo de este libro de George Perec lo ocnstituyen los textos 243 postales de colores auténticos enviadas por una familia viajera. También encontramos un capítulo de paseos por Londres o una lista de alimentos que el autor engulló en 1974. Más perequiniano imposible.»
Daniel Capó escribe sobre La figura de la Alfombra

Excelente artículo de Daniel Capó aparecido en la revista Aceprensa (4 febrero de 2009), que indaga en las claves de la literatura de Henry James, así como en los entresijos de La figura de la alfombra, "sin que lleguemos nunca a saber más de lo que James quiere que sepamos". Artículo más que recomendable para iniciarnos en la lectura de esta gran obra.
«Creo que nunca llegaremos a desentrañar por completo el misterio de la obra de Henry James (1843-1915). El escritor mexicano Sergio Pitol cuenta en su dietario El mago de Viena que a los contemporáneos de James les eran tan difícil ubicar al personaje como entender sus libros. Excluyendo a Conrad, tampoco gozó de un gran aprecio crítico y sólo el tiempo le ha convertido en un clásico indiscutible, que inauguró una nueva forma de entender y escribir las novelas.
Quizá su mayor aportación haya sido, precisamente, la indagación psicológica que se plantea sobre los personajes; personajes simpre abiertos que se construyen a través de la conjetura y el misterio. No se trata de novelas omniscientes, cerradas, sino de pedazos de realidad que ocultan siempre algo y que James va mostrando lentamente, sin que lleguemos a saber si oculta más de lo que muestra o no.
Henry James es también el gran hermeneuta de Europa para los estadounidenses de finales del XIX y principios del XX, a través de títulos como Los embajadores (1903), (1902) o Las alas de la palomaLas bostonianas (1886), grandes clásicos del novelista americano.
La figura de la alfombra (1886) es un magnífico ejemplo de lo que he venido diciendo. El narrador, un joven crítico inglés, conoce en una cena a un escritor de culto, Hugh Vereker, mucho mayor que él, quien le anuncia la existencia en su obra de un único tema, una especie de secreto último que da sentido a su vida y a su obra y que ningún crítico ha sido capaz de olfatear. El sectreto de Vereker es el misterio que mueve la novela y que embarca en su búsqueda al joven crítico, a su mejor amigo, Corvick, y a su mujer, Gwendolyn.
Como en penumbra, el lector asiste asombrado al esfuerzo de los tres por dilucidar el sentido de la creación artística, sin llegar nunca a saber más que lo que Henry James quiere que sepamos. También al lector le queda el trabajo final de dilucidar el sentido último del secreto de Vereker; ese secreto sencillo y grande que aflora- son palabras de James- como la figura de la alfombra.
"El arte- escribe Antoni Marí en su prólogo a esta edición- provoca la reflexión, el pensamiento y el conocimiento de sí".Y, en efecto, esta novela resulta un buen ejemplo del poder inmarcesible del arte.»
jueves 26 de marzo de 2009
Vacío Perfecto en el ABC
http://www.abc.es/20090325/cultura-literatura/vacio-perfecto-200903251735.html
martes 24 de marzo de 2009
El rival de Prometeo y El panteón portátil en el Diario de Cádiz

Pilar Vera dedica en el Diario de Cádiz un interesante artículo sobre la reciente edición en Impedimenta de El rival de Prometeo, y de su aparición como el primer título de la colección "El panteón portátil".
«Los autómatas estrenan nueva colección en
Impedimenta.
La editorial inaugura con El rival de Prometeo su nueva línea de monográficos. El libro repasa la fascinación por los androides en la historia y la literatura.
Pilar Vera/Actualizado 24.03.09
Cuando Kasparov perdió por tercera vez contra Deep Blue, en 1997, se levantó del asiento y gritó indignado: "¡Una máquina no juega así!".
"Analizando la partida- cuenta Marta Peirano, co-editora de El rival de Prometeo su conclusión fue que la máquina jugaba de una manera `emocional y retorcida´ y que no podía ser algo mecánico. Incluso comenzó una guerra contra los de IBM, convencido de que la manipulaban".
La actitud del más famoso jugador de ajedrez esconde un temor común -el temor común- al hablar de máquinas y hombres: que dejen a un lado lo computacional y empiecen a trabajar las emociones. Que de tratar de interpretarnos pasen a entendernos, a sentirnos.
Y esa suerte de temerosa atracción -Freud hablaría de fascinación por "lo siniestro"- sigue presente hoy en día, tras décadas de ciencia ficción, y lo estaba hace mil años, cuando se dio forma al golem. La sugestión que han provocado los autómatas en la historia y la literatura es el punto de partida de El rival de Prometeo.El título repasa -entre otros- textos de Edgar Allan Poe y E.T.A. Hoffmann, la Metrópolis de Thea von Harbou o la Teoría de la Singularidad, de Vernor Vinge, en una selección a cargo de Marta Peirano y Sonia Bueno Gómez-Tejedor.
El libro inaugura, a su vez, El panteón portátil, una nueva colección de la editorial Impedimenta. "El agrupar textos sobre distintos temas era un tema muy anglosajón, de cosas recogidas aquí y allí, que apenas se había realizado en España -comenta Enrique Redel, responsable del sello-. Hay gente que ha hecho cosas parecidas, como los de 451, pero lo que nosotros pretendemos no es algo tan exhaustivo, sino más bien un gabinete de curiosidades".
miércoles 18 de marzo de 2009
RESEÑA DE BOTCHAN Y EL HOSPITAL DE LA TRANSFIGURACIÓN POR JAVIER HERRERO

Nuestro amigo Javier Herrero, de Periódico de la Publicidad, ha incluido en su selección de diez obras literarias(marzo de 2009), dos breves reseñas sobre Botchan, de Natsume Soseki y El hospital de la transfiguración de Stanislaw Lem.
Botchan de Natsume Soseki:
"La primera y corrosiva novela de Soseki describe las experiencias de un joven profesor (alter-ego del autor) cuando llega a una pequeña población y se topa con el provincianismo en el que viven, con los prejuicios que les atenazan y las dificultades con las que se enfrenta para poder ejercer su profesión de la manera que él considera correcta".
El hospital de la transfiguración de Stanislaw Lem:
"En la primera novela editada por el polaco Stanislaw Lem (1921-2006) se muestran muchas de las experiencias que vivió el autor. Unos años terribles en los que Lem pasó de estudiante de medicina a luchar por la resistencia (con identidad falsa) saboteando a los ocupantes nazis. Una locura humana de dimensiones descomunales que parece querer encontrar un reflejo en los personajes de este libro, transformados en estereotipos de lagunas de las diferentes actitudes de las personas ante la diversidad".
jueves 12 de marzo de 2009
CONTEXTO CELEBRA EN ALBERTI

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Los editores de Contexto ( Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica y Sexto Piso) celebrarán el próximo martes 17 de marzo el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial 2008 en la Librería Rafael Alberti, con motivo también de la concesión a CEGAL del Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2009. Esperamos encontraros a todos allí para brindar con una copa de vino por estos recientes premios.
viernes 31 de octubre de 2008
"El efecto Botchan": el clásico japonés de Sôseki, ganador del IX Premi Llibreter


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Celebramos comunicar que Botchan, el clásico japonés de Natsume Sôseki editado por Impedimenta, se alza el 30 de octubre con el prestigioso Premi Llibreter de Narrativa, concedido por los libreros catalanes a la mejor novela publicada durante el año 2008, y que cuenta en su palmarés en los últimos años con obras de la trascendencia de Soldados de Salamina, de Javier Cercas (Tusquets), El último encuentro, de Sandor Marai (Salamandra) o El quinto en discordia, de Robertson Davies (Libros del Asteroide). En la edición de este año, Botchan, de Sôseki se ha impuesto a finalistas como La isla, de Gianni Estuparich (Minúscula) o Tannöd, el lugar del crimen, de Andrea Maria Sckenkel (Destino).
Natsume Sôseki (1867-1916) está considerado unánimemente el escritor nacional de Japón, y es el maestro de autores como Tanizaki, Akutagawa o el mismísimo Haruki Murakami, quien ha dicho de él: "Es uno de mis autores de cabecera y forjador de la nueva literatura japonesa"; y para el jurado de la IX edición del Premi Llibreter no ha pasado inadvertida esta apreciación. Sus obras se reeditan por millones en aquel país desde hace cien años, y es tanta su fama que su imagen adorna los billetes de mil yenes. Sus libros se transmiten de generación en generación. Botchan es quizás su obra más celebrada por los lectores, y por primera vez se publica en español para el gran público. Al "efecto Botchan" (en línea con lo que en El País han denominado "efecto Sôseki") se sumará en el 2009 la publicación de Sanshiro, otra novela de Sôseki, que Impedimenta ofrecerá a sus seguidores.
Para más información sobre el Botchan, se puede visitar nuestra página http://www.impedimenta.es/ficha_botchan.htm
o las reseñas de prensa que han publicado algunos periódicos como El País o La Vanguardia de Cataluña para recoger esta noticia:
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Soseki/clasico/japones/gana/Premio/Llibreter/elpepiespcat/20081031elpcat_15/Tes/
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20081030/53570140218.html
viernes 24 de octubre de 2008
"Lo infraordinario" en el "El Mundo": La poética de Georges Perec en Impedimenta

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El madrileño sello Impedimenta publica por primera vez en España
Lo infraordinario, una antología de textos de ocasión del autor de La vida instrucciones de uso que ilustra como ninguna otra obra los principios de su experiencia narrativa. La editorial publicará además en 2009 Un hombre que duerme.
Desde la minuciosa disección de la mesa de trabajo de un escritor o el caleidoscopio deconstruido de una mísera calle de Londres, hasta 243 banales textos de postales y el exhaustivo listado de todos los alimentos que ingirió el autor durante el año 1974. Eso contiene Lo infraordinario, un volumen de curiosas piezas narrativas y experimentales de Georges Perec publicado en la Librairie du XXI siècle de la editorial Seuil en los años 80. Obra hasta ahora inédita en castellano.
Enrique Redel, director editorial de Impedimenta y "perequiano antes que editor", publica la obra por primera vez en España con la traducción de Mercedes Cebrián y un agudo prólogo de la mexicana Guadalupe Nettel. Se trata de textos aparecidos por primera vez en prensa y revistas, como L´Humanité o Vogue, entre los años 78 y 82, en los que "Perec glosa lo cotidiano e intrascendente y expone las bases de su filosofía en la misma línea se Las cosas", explica Redel.
"Lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario (...), ¿cómo interrogarlo, cómo describirlo?", se pregunta el autor de La vida, instrucciones de uso (1978), en una de estas piezas. Y la pregunta es retórica porque Perec de hecho da cuenta de todo ello con increíble paciencia. El resultado se puede leer como una síntesis de su propia poética narrativa, o como un apéndice del accionar de OuLipo (acrónimo de Ouvroir de Litteráture Pontielle), vanguardia experimental a la que perteneció Perec junto a Raymond Queaneau e Italo Calvino, entro otros.
Los fans de autóctonos de Perec están de suerte porque Redel promete además para la primavera de 2009 la publicación de Un hombre que duerme (1967), novela que Perec convertiría en su primer proyecto cinematográfico.
(Matías Néspolo)
"Mujeres" en "La mañana de la Cope"

En "La mañana de la Cope" también se habló de Mihail Sebastian, de Mujeres y de Impedimenta... y muy bien. Hay que escucharlo:
'http://www.cope.es/copealo.php5?nomAudio=progarchivo_1224754019500462021.mp3&titulo=Los+libros+de+la+semana'
jueves 2 de octubre de 2008
"El idealismo de Wyndham Lewis no conoció límites", en La opinión de Tenerife
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Distintas publicaciones del ámbito nacional acogen Estallidos y bombardeos de Wyndham Lewis. Destacamos el artículo aparecido en La opinión de Tenerife
La joven traductora onubense Yolanda Morató, de 31 años, que ha vertido al español las hasta ahora inéditas en este idioma memorias del británico Wyndham Lewis (1882-1957), Estallidos y bombardeos (Impedimenta), ha dicho a Efe que el idealismo de este pintor y escritor "no conoció límites".
Según Morató, Lewis "no se parece a nadie y lo que escribe tampoco tiene nada que ver con lo que se ha hecho antes ni durante; con sus obras innovó en gran variedad de géneros, creó un estilo pictórico e incluso se inventó cosas como el complejo de Peter Pan", además de ser autor de más de mil obras pictóricas y de cuarenta volúmenes de ficción, ensayo, filosofía, poesía y teatro.
"McLuhan reconoce que se inspiró en un concepto de Lewis para su célebre 'aldea global' y el propio Martin Amis explica que el título de su último libro, 'El infierno imbécil', procede de Lewis", añadió Morató, para asegurar que este autor "destacó entre sus contemporáneos por la audacia con la que diseccionó a la sociedad de su época, se atrevió con los más poderosos y fue tajante en sus ideas sobre la cultura moderna."
Lewis atacó a personalidades de la época como James Joyce, Marinetti, Gertrude Stein, Virginia Woolf, y su propio mecenas y amigo Ezra Pound, mientras que sus obras abordaron sin pudor y muy arriesgadamente temas políticos y sociológicos demasiado delicados para esos años.
Morató explicó el hecho de que en España se haya tardado tanto en traducir y publicar su obra: "basta con mirar las apuestas editoriales y observar los programas de las carreras de Filología, donde siempre se estudia el consabido canon: Woolf, Joyce y Eliot, o lo que es lo mismo, sota, caballo y rey".
El desconocimiento sobre este autor en España ha sido tal que su traductora ha detectado cómo una universidad madrileña que lo incluía en sus programas se equivocaba, sin embargo, en la bibliografía, incluyendo libros que no eran de Lewis, sino de un contemporáneo casi homónimo, el periodista D.B.Wyndham Lewis.
Pese a lo cual, Wyndham Lewis fue considerado por Eliot como "el mejor prosista de su generación" y mereció alabanzas de Joyce, Pound, Orwell y Burguess, mientras que el editor de Impedimenta, Enrique Redel, lo tilda del "quinto Beatle" de los cuatro "abanderados" que fueron Joyce, Pound, Eliot y Woolf.
Sobre las páginas de Estallidos y bombardeos, Morató señaló que "quizás la anécdota más famosa sea el viaje de Lewis en compañía de Eliot, cuando pasaron por París durante unas vacaciones para llevarle a Joyce un regalo de Pound, un par de viejos zapatos marrones."
Esta obra, buena parte de la cual transcurre en la Primera Guerra Mundial, "no es un libro sobre la guerra, sino sobre la inutilidad de cualquier conflicto armado", según su traductora, mientras que el escritor Juan Bonilla, en su introducción a esta edición, afirma que la guerra "convierte a Lewis en animal político, no en el político consumado que será luego, pero sí en alguien con una conciencia que le ha ido brotando mientras esquivaba balas."
Morató señaló que Lewis también muestra "otras batallas, las que se declaran en el terreno del arte y de la literatura; nos habla de su experiencia como editor de la revista vanguardista 'Blast' y como autor de 'Tarr', una de las pocas novelas de la vanguardia histórica escritas en inglés."
Sobre su traducción añadió que "quien lea a Lewis debe saber que la experiencia es similar a pasear por Roma o por Sevilla, ya en su superficie son magníficas ciudades pero, si se excava un poco, nos encontramos con otras civilizaciones no menos atractivas."
Del idealismo del autor añadió que le acarreó "numerosos desengaños que lo sumieron en una situación económica difícil; vivió gran parte de su vida pidiendo dinero a las personalidades que lo rodeaban pero, a pesar de todo, y con unos poderosos enemigos a las espaldas, nunca perdió el aliento crítico."
miércoles 17 de septiembre de 2008
Divertinajes anuncia la publicación de "Vacío perfecto"
Eva Orúe publica en Divertinajes.com este interesante artículo:
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Introducción
Hace algún tiempo, Rafael Reig, autor de unas impagables sentencias literarias (dictadas cada semana en El Cultural, recopiladas luego por Caballo de Troya) me comentó que sopesaba la posibilidad de escribir un libro haciendo la crítica de libros nunca publicados… De hecho, y si la memoria no me falla, fue exactamente lo que «perpetró» en un delirante artículo aparecido en uno de los primeros números del (entonces recién aparecido) diario Público…
No sé si anda aún en ese empeño, pero sí sé que tal tarea colocaría al asturiano en la senda de grandes autores como Swift, Rabelais, Borges o Lem, adictos al género, maestros en el singular género de la reseñas del libro inexistente…
A lo que voy

Leí la noticia en la sección de Ricard Ruiz Garzón y me costaba creérmela. No por Ricard, claro, sino porque no acababa de entender las razones por las que un editor que acaba de sacar un libro que funciona perfectamente (va por la tercera edición) querría matar esa gallina de los huevos de oro editando ya mismo otra obra del mismo escritor. Pero lo cierto es la verdad: Impedimenta saca Vacío perfecto cuando El hospital de la transfiguración, ambas de Stanislaw Lem, está en pleno auge comercial. Y de paso, anuncia biblioteca: la Biblioteca Lem.
Así que como marcan los cánones, me dirigí a la fuente. «Con la aparición de Vacío perfecto, recuperando la magistral traducción que en los ochenta hizo Jadwiga Maurizio, Impedimenta emprende la publicación de la práctica totalidad de la BIBLIOTECA DEL SIGLO XXI (conformada por una de las obras maestras del autor polaco: Vacío perfecto (1971), y por otras tres obras deudoras de la primera: Magnitud imaginaria (1973), Golem XIV (1981) y Provocación (1982) -me explicó Enrique Redel-. De hecho, fue curiosamente la última pieza de la Biblioteca, Provocación, una obra menor en comparación con la gran hazaña de Vacío perfecto, la primera que tuve el placer de editar en febrero de 2005, cuando ejercía de editor en la editorial Funambulista. Puede decirse que Provocación era un proyecto del escritor David Torres. Ya mucho antes de que yo fundara, junto a otros socios, la editorial Funambulista, Torres me decía: Cuando montes tu propia editorial, lo primero que tienes que hacer es publicar Provocación. Demostró no equivocarse. Mi socio de entonces en aquella editorial no creía mucho en el libro, pero finalmente, tras una lectura favorable de un amigo de donde él vivía, conseguimos publicarlo, con un éxito considerable, acompañado de un prólogo del propio Torres.»

No obstante, quedaba pendiente la publicación, y en algún caso la reedición, de las otras tres obras que conforman la Biblioteca del Siglo XXI, un corpus que, bajo el punto de vista de la crítica especializada, constituye una de las cumbres creativas de Stanislaw Lem, y un resumen de sus preocupaciones existenciales, literarias y científicas. Lem es un novelista que cuenta con legiones de lectores en todo el mundo. Encasillado de modo fácil en el dudoso gueto del género de la ciencia ficción, es un autor que reclama su lugar entre los más grandes, y ser editado con los mismos cánones estéticos y en las mismas colecciones que los autores fundacionales de la literatura europea.
«Es por eso que Impedimenta, tras un importante acuerdo con los herederos de Stanislaw Lem, se propone publicar, en los próximos dos años, las tres obras que completan la citada Biblioteca del Siglo XXI, con nuevas traducciones o bien con traducciones clásicas revisadas, y con prólogos de autores prestigiosos. Y el proyecto se inaugura con Vacío perfecto.»
La Biblioteca del Siglo XXI se completará con la publicación, en 2009, de Magnitud imaginaria, una nueva colección de reseñas de libros imaginarios. En 2010 se publicará la última entrega de la Biblioteca, Golem XIV, inédita hasta ahora en castellano, y que constituye por sí misma un trasgresor tratado sobre la Inteligencia Artificial.
http://www.divertinajes.com/nueva/modules/notices/notices.php?idpage=7martes 16 de septiembre de 2008
"Mujeres", de Mihail Sebastian

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“Judío, rumano y danubiano”, Mihail Sebastian (1907-1945) forma parte, junto con Mircea Eliade, Ionesco o Cioran, del excepcional grupo de escritores que produjo el Bucarest de entreguerras. Mujeres (1933) fue su primera novela y la acaba de publicar Impedimenta por primera vez en castellano con traducción y prólogo de Marian Ochoa de Eribe.Es todavía una obra de aprendizaje que tiene como eje argumental las diferentes experiencias amorosas de Stefan Valeriu, protagonista, narrador y receptor de distintos episodios que forman parte de la educación sentimental del personaje.
A través de cuadros breves e intensos, elaborados con una técnica conductista que atiende al diálogo y al gesto, se abordan los comportamientos opacos de seis mujeres muy distintas, que tienen algo en común: cada una de ellas es un mundo lejano e inaccesible.
Ese es uno de los aspectos más destacados de la novela: los distintos asedios a la psicología femenina. Entre el deseo y la fealdad, el placer y el voyeurismo, en brazos de la mujer madura o en los de una joven adolescente, el protagonista – activo o pasivo- siempre está frente a un ser distante y misterioso al que el narrador se acerca a través del matiz, la perplejidad o la sugerencia.
Al ejercicio de estilo que es Mujeres contribuye de manera decisiva la utilización de las tres personas de la narración. En tercera, primera o segunda persona, la utilización de las variadas voces narrativas forma parte del adiestramiento del escritor, pero es también un eficaz instrumento de aproximación al complejo mundo de los sentimientos.
Y algo más, igualmente interesante desde el punto de vista técnico: la adopción de una voz narrativa u otra implica construir el personaje desde dentro, con la primera persona; acercarse a él desde la distancia de la tercera o enfocarlo desde el lugar intermedio que marca la segunda persona.
Por eso Mujeres, además de la educación sentimental del protagonista, refleja también el proceso de formación y aprendizaje de un autor como Sebastian que está haciéndose dueño de su mundo narrativo.
Santos Alonso en:
http://santosdominguez.blogspot.com/
jueves 11 de septiembre de 2008
"Botchan", de Natsume Soseki, nominada al Premi Llibreter 2008

Nos complace comunicar que Botchan, que ya ha gozado de una gran acogida entre nuestros lectores, ha sido nominado al prestigioso Premi Llibreter que cada año conceden los libreros de Catalunya. Impedimenta opta al premio junto con otros cuatro sellos editoriales de gran reconocimiento.Botchan es un indiscutible clásico de la moderna literatura japonesa y, desde hace más de cien años, una de las novelas más celebradas por los lectores de aquel país. Considerada el Huckleberry Finn nipón, y comparada también con El guardián entre el centeno, narra las aventuras de Botchan, un joven tokiota descreído y cínico, alter ego de Soseki, al que mandan como profesor a una escuela rural situada en la remota isla de Shikoku. En su nuevo destino pronto se topará con una serie de insólitos personajes, como el jefe de estudios «Camisarroja» o el «Calabaza», un triste profesor de ciencias de aspecto enfermizo y ánimo sombrío. Pero sobre todo se verá obligado a hacer frente a una auténtica caterva de fieros alumnos asilvestrados, que se consagrarán a hacerle la vida imposible
Novedades de otoño en el Periódico de Catalunya

LA TRASTIENDA: Ricard Ruiz en el Periódico de Catalunya (10 de septiembre del 2008)
"Reinventarios" de ficción: Mundos inéditos de Lem y Perec.
"El editor Enrique Redel ha decidido cambiar su programación del trimestre en Impedimenta y, frente a los títulos anunciados antes del verano, apostará por la originalidad de Stanislaw Lem y Georges Perec. Del autor de Solaris, de quien ya había lanzado El hospital de la transfiguración, Redel anuncia la publicación de su Biblioteca del Siglo XXI: el rescatado Vacío perfecto, que aparecerá la próxima semana con prólogo de Andrés Ibáñez y que ofrece 15 brillantes reseñas de libros inexistentes, al estilo de Jorge Luis Borges; Magnitud imaginaria, con prólogos de libros no escritos, ya para el 2009; y el inédito en español Golem XIV, formado por conferencias de una Inteligencia Artificial hiperdesarrollada, previsto para el 2010 (el volumen final, Provocación, lo publicó Redel en el 2005, pero en la editorial Funambulista).
Igualmente lúdica y letraherida, aunque cotidiana, la miscelánea de Perec Lo infraordinario, prevista para finales de mes en traducción, por primera vez al español, de Mercedes Cebrián, hará las delicias de los fans de La vida, instrucciones de uso: sus ocho inusitadas piezas tratan cuestiones tan apasionantes -no es broma- como el inventario de los alimentos que Perec ingirió en 1974.
martes 8 de abril de 2008
«De la elegancia mientras se duerme» en Mercurio

Luis Alberto de Cuenca reseña el libro de Emilio Lascano Tegui, «De la elegancia mientras se duerme», en la edición de abril de Mercurio. Aquí van algunos fragmentos de este artículo:
(...) Su libro más importante es, sin lugar a dudas, este que Impedimenta nos ofrece, cuya primera -y única- edición vio la luz en París en 1925 (Èditions Excelsior).
Lascano Tegui nos presenta en ese libro una especie de diario fragmnetario que conduce, al final del mismo, al asesinato de una mujer vulgar, en cuya preparación el narrador, fatigado de vicios y hastíos, vislumbra un motivo para justificar su existencia, al menos por un rato. Mientras tanto, Lascano nos dice -y es divertido escucharle- que le fascinan los ojos almendrados de los fogoneros del Sena: `Frente a su belleza, yo me he conmovido como Antínoo pudo conmoverse ante los ojos de un legionario de Adriano´».
«La Virgen y el gitano» y «Botchan» entre los preferidos de los lectores de la casa del libro

Tenemos el placer de comunicaros que esta semana (del 7 al 14 de abril de 2008), dos de nuestros títulos más recientes (La virgen y el gitano, y Botchan) están entre los diez libros más vendidos según la página web de
LIBROS MÁS VENDIDOS ESTA SEMANA
2. El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza (Seix Barral)
3. El encantador de perros, de César Millán (Aguilar)
4. El secreto, de Rhonda Byme (Urano)
5. El niño con el pijama a rayas, de John Boyne (Salamandra)
6. La virgen y el gitano, de D.H. Lawrence (Impedimenta)
7. Semántica I, sentido y referencia, de Mario Bunge (Gedisa)
8. Salamina, de Javier Negrete (Espasa)
9. Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta)
10. Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia (Planeta)
lunes 7 de abril de 2008
IMPEDIMENTA en la Revista Pérgola, de Bilbao
.Apuesta de calidad
Entre las editoriales de reciente creación, destacan dos: Impedimenta, nacida con el objetivo de recuperar y redescubrir obras esenciales, y El Olivo Azul, cuya idea es editar libros singulares de autores europeos contemporáneos.
Impedimenta, con sede en Madrid, ha nacido con la intención de publicar clásicos de todas las épocas. Su catálogo pretende estar formado por narrativa de gran calidad perteneciente al canon occidental. Las obras publicadas se presentan con traducciones nuevas y con prólogos de reconocidos escritores actuales.
Según
La forma en que entiende la literatura el responsable de Impedimenta, que traslada a los libros publicados, queda plasmada en la siguiente cita de Henry David Thoreau, elegida como lema de la editorial: “Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que la de los reyes o emperadores”.
El catálogo de Impedimenta, que publicará un libro al mes, de forma muy cuidada, lo han inaugurado, en octubre del año pasado, La abadesa de Castro, de Stendhal (1783- 1842), y La pulga de acero, de Nikolai Leskov (1831-1895). La abadesa de Castro es uno de las narraciones de tema italiano del escritor francés, que narra la historia de un amor imposible, con dramatismo y gran profundidad psicológica. La pulga de acero es un relato, mezcla de leyenda y farsa, con ingredientes épicos, en el que el escritor ruso cuenta una historia que trata sobre la capacidad artesanal rusa: se ensalza la gran habilidad de los artesanos rusos y se da a entender que está desperdiciada.
A estos títulos, les han seguido Noviembre, novela breve de iniciación amorosa, de Gustave Flaubert (1821-1880), y Santuario, narración sobre las convenciones sociales, de Edith Wharton (1862-1937).
Entre los próximos libros que publicará Impedimenta, se encuentran De la elegancia mientras se duerme, del Vizconde de Lascano Tegui, El hospital de la transfiguración, de Stanislaw Lem, y Estallidos y bombarderos, de Wyndham Lewis (...)
jueves 3 de abril de 2008
«De la elegancia mientras se duerme» en la web del Proyecto Seléucida
.El 31 de marzo, Seleucus, escritor, lector, traductor y crítico literario, responsable del blog/agencia literaria Proyecto Seléucida, escribió sobre la obra del «Vizconde» de Lascano Tegui. En su reseña destaca el carácter extraño del libro.
«De la elegancia mientras se duerme», del Vizconde de Lascano Tegui
Imagino que os interesaría saber de qué trata. Bien, digamos que es algo así como el diario de un asesino, narrado en primera persona y sin sangre. Asume de modo bohemio lo trangresor y marginal, de esta guisa:
“El primer día en que confié mi mano a una manicura fue porque iría en la noche al Moulin Rouge. La antigua enfermera me recortó los padrastros y esmeriló las uñas. Luego les dio una forma lanceolada, y al concluir su tarea las envolvió en barniz. Mis manos no parecían pertenecerme. […]
A la noche fui al Moulin Rouge y oí decir en español a una dama que tenía cerca, refiriéndose a mis extremidades:
-Se ha cuidado las manos como si fuera a cometer un asesinato.”
Así comienza la obra, y sigue con esa lucidez provocadora propia de Baudelaire. La acompaña una introducción magnífica de Juan Sebastián Cárdenas. Imprescindible para los seguidores de lo extraño.
«Botchan» en el Periódico de la Publicidad
.Javier Herrero nos ha regalado esta magnífica reseña, publicada en la edición del 4 al 11 de abril del Periódico de la Publicidad.
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«Botchan»
A algunos les recuerda a El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. Pero la narración de Natsume Soseki (1867-1916) deambula por otros cauces. Ni el tiempo ni el lugar permiten comparar a los protagonistas de ambas novelas, aunque ambos renieguen del entorno social en el que tienen que vivir. Si en la obra de Salinger, Holden Caulfield (con 16 años) representa la ansiedad de la adolescencia en su despertar al sexo y a la madurez, Botchan, la primera novela de Soseki, escrita en 1906, describe las experiencias de un joven profesor (21 años y alter-ego del autor) cuando llega a una pequeña población y se topa con el provincianismo en el que viven, con los prejuicios que les atenazan y las dificultades con las que se enfrenta para poder ejercer su incipiente profesión de la forma que él considera correcta. Aún así, el inconformismo de Botchan con lo que le rodea hace que la comparación con el personaje de Salinger sea inevitable. Siempre y cuando no se olviden las referencias culturales, claro. Botchan habita en el Japón de la época del imperio, cuando la guerra ruso-japonesa era el acontecimiento que marcaba toda la vida del país. Un país que todavía no había abandonado su larga tradición feudal y que se enfrentaba a unos tiempos modernos que entraban royéndolo todo como la carcoma a la madera.
escritores más
importantes de la
literatura japonesa
del siglo XX, de
obligado estudio
en las escuelas»
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martes 1 de abril de 2008
«El perfume del cardamomo» en Calle 20

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una reseña muy divertida del libro de Andrés Ibáñez
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ANDRÉS IBÁÑEZ
Público reseña «Botchan»
.Carlos Pardo nos habla del «humor juguetón del moralista Soseki» en su obra «Botchan»
de la literatura nipona
El escritor Natsume Soseki es uno de los principales impulsores -y quizá el más universal- de la novela moderna nipona, escrita en los años de apertura a Occidente conocidos como la época Meiji.
SÍNTESIS. Botchan, «niño bonito o niño mimado», es un hombre sin cualidades: un poco despreciable, impulsivo y alelado. Nos cuenta en primera persona sus estancia en una pequeña ciudad de provincias, «en los confines de la civilización», a donde marcha tras la muerte de sus padres para ser profesor de un colegio. Es decir, para tratar con profesores vanidosos y alumnos brutos que le harán la vida imposible. ¿O se la hace él solito?
Una novela desternillante que parece reinventarse según se lee.
«Es más, las mismas escuelas deberían
enseñarte a mentir mejor, a desconfiar
de los demás y a tomarle el pelo a la gente.
¿No sería mejor así?»
EL AUTOR. Natsume Soseki (sinuoso), seudónimo de Natsume Kinnosuke (1867-1916), escribió algunas de las obras más significativas de la literatura nipona y, sin duda, de la literatura universal. De sus estudios en Inglaterra le quedó un desprecio por aquel país y un amor por la literatura occidental más satírica.
Desde su primera novela, «Yo, el gato» (1905), narrada por un felino con complejo de «súpergato» nietzcheano, hasta su obra de madurez «Kokoro», crónica de la culpa, Soseki universalizó los personajes más ridículos.
COMENTARIO. Ingenuidad con mucha mala leche. «Botchan» es una de las novelas más populares de Japón, leída en colegios, convertida en cómic manga y asimilada como arquetipo nacional. Y no es exagerado decir que este antihéroe, un poco tonto, figura entre los personajes literarios más sugerentes de la literatura universal. Sus parientes literarios de occidente los conocemos: tiene algo de Sancho y de Don Quijote, de Jacques el fatalista, de Jakib von Gunten, de Holden Caulfield, de Novita...
Pero Soseki, con su habilidad para crear personajes impregnados de ternura -fracasados lúcidos e irascibles como los protagonistas de sus novelas traducidas al castellano («Yo, el gato», «La puerta» o «Kokoro»)- es absolutamente personal. El estilo sarcástico y las disgresiones, los saltos de un tema a otro, del arte a los fideos, son absolutamente Soseki. En su aprendizaje -o desaprendizaje- de la vida en un colegio perdido en una pequeña ciudad de provincias, Botchan desvelará ingenuamente las vanidades de sus compañeros profesores, la ruindad de los vecinos, la crueldad de los alumnos y sus perrerías. He dicho ingenuamente, pero deb añadir, con mucha mala leche. Nada se escapa al humor juguetón del moralista Soseki: los «haikus», la pintura moderna, las modas existenciales y la ancestral tradición nipona. Humor, una finísima ironía que nos hace dudar del propio narrador, ternura hasta en las caricaturas del resto de los personajes de la novela y un estilo siempre reconocible para este clásico por fin traducido, y que se lee muy bien en la versión al castellano de José Pazo.
«Botchan» en el Diario de Cádiz
Miguel Carrero reseñó de manera impecable la obra de Natsume Soseki, el 29 de marzo en la sección cultural del diario gaditano.Escrita en 1906, narrada en primera persona, con gran sencillez de estilo, Botchan es una novela muy conocida y leída en Japón. Con la ironía de su lenguaje, las situaciones presentadas, con el choque de costumbres y de valores entre sus personajes, Soseki nos retrata un tiempo de contradicciones y cambios en su país. Un nuevo acierto de Impedimenta en su trabajo por recuperar clásicos.
jueves 13 de marzo de 2008
RESEÑA MAGNÍFICA DE «EL PERFUME DEL CARDAMOMO» EN EL DIARIO DE CÓRDOBA

Extraordinaria colección
de cuentos chinos
Civilización y literatura son conceptos que siempre ha funcionado paralelos en una Humanidad saturada de actitudes, apariencias o aspectos nada gratificantes y que, de alguna manera, provocan reacciones encontradas en en una sociedad que bien le valdría aprender de una tradición milenaria, honorable y maravillosa como puede ser la cultura China. El narrador, Andrés Ibáñez (Madrid, 1961), nos regala con El perfume del cardamomo (2008), una extraordinaria colección de cuentos chinos que, lejos de haberse convertido en un pastiche o resuelto en una simple y memética intención moralizadora, tienen la peculiaridad de ofrecernos un conjunto con entidad propia, es decir, disfrutamos de unas historias creadas por el madrileño, articuladas con una sabia mirada, con un estilo y una música propias, con un ritmo y un lenguaje característicos, una ambientación y caracterización, en suma como que admiramos en esa sensibilidad milenaria por la que abogamos desde estas líneas.
Dicho esto, los cuentos, breves y extensos, que componen el libro, 25 en total, sin que se puedan clasificar como textos taoístas, tratados filosóficos, o exclusiva lírica china, forman parte de esa actitud práctica que tiene el país oriental en su sentido más melancólico, musical y lírico y quizá por esto la mayoría de estos cuentos le han salido, tremendamente, bien a Ibáñez. Las imágenes, los personajes y esa mirada que se extiende por el mundo de muchos de ellos, le devuelven al lector una singular pasión por esta elegante muestra de cultura de reminiscencias ambiguas. En estos cuentos hay historias de amor, de crímenes, de animales, de alquimistas y de sabios, también se tejen leyendas entre lo que denominamos el conflicto ya la razón, la consciencia y la inconsciencia, pero sobre todo hay mucha sabiduría en estas páginas porque como dice el narrador en uno de sus cuentos, «(siempre) hay un camino» y, una vez elegido, «la vida resulta ser para los valientes». Lo accesorio en muchos de ellos es importante, contienen mucho de economía, tanto en el tema, como en la expresión, y en estructura, técnica relegada a otras dimensiones porque cuanto se obvia o se ignora lo produce la imaginación como ocurre en el cuento El puente colgante de Bosha; sobresale una magistral abnegación de los personajes femeninos como en El regreso o con cierto humorismo feminista, Historia de Chi Hsin, el insaciable, incluso leemos auténticos tratados de filosofía cotidiana en Hay un camino, El alquimista negro y su perro o Un hombre feliz, pero en muchos hay una meditación que se aleja de lo material y se adentra en el «yo» como inequívoca referencia para los occidentales.
lunes 3 de marzo de 2008
«La Pulga de Acero», en Hispanidad

Aristarco Martínez ha escrito esta preciosa reseña de «La pulga de acero» para el número 2861 de la revista digital Hispanidad.
«La pulga de acero».
Maravilla rusa
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La recién nacida editorial Impedimenta ha dado en el clavo con esta pequeña obra maestra rusa, no sólo por su calidad sino por la edición: buena introducción de Care Santos, gran traducción de Sara Gutiérrez e ilustraciones de Javier Herrero (no sé quiénes son, pero los felicito). Un regalo, teniendo en cuenta las novelas impresentables que hay en el mercado por el mismo precio.
Nikolái Semionovich Leskov (Gorojovo, Rusia Central, 1831-San Petersburgo, 1895) se quedó huérfano a los dieciséis años y terminó de escritor por accidente, ya que no tuvo una formación académica por más que aprendiera polaco y ucraniano. Fue tan fácil (o difícil) como que alguien se diera cuenta de su valía como narrador a través de unas cartas privadas y decidiera publicarlas en periódicos. A partir de aquí, Leskov sentó cátedra y se convirtió en un autor tan denostado por una parte de sus contemporáneos (la mayoría) como bien considerado por otros (Chéjov y Tolstói), y especialmente por escritores posteriores como Walter Benjamin. Y es que no sólo nadie es profeta en su tierra sino que, muchas veces, ni siquiera lo es en su tiempo.
Andrés Ibáñez entrevistado por Paul Viejo, en Público

Andrés Ibáñez (Madrid, 1961) está considerado como uno de los puntales de su generación desde la publicación de su primera novela, «La música del mundo» (1995). Después, le siguieron «El mundo en
No sé lo que hecho realmente, pero no era mi intención hacer un pastiche, que es una especie de juego en el que te sientes superior. Yo escribo siempre usando una voz. Esta es mi voz china. O una voz china que me he inventado y que viene de mis lecturas.
P.: ¿Y los temas también han tenido que ser ‘chinos’?
A.I.: Sí, han tenido que ser chinos. Pero limitarse siempre es buenoy es útil. Siempre ayuda. Si no, te pierdes. Tú necesitas una rama para agarrarte a un sitio, pero yo no he sentido ninguna limitación. Todo lo que he escrito aquí son cosas que a mí me importan. Aunque supongo que el proceso creativo ha sido muy diferente a otros libros. Muy diferentes. Aquí los cuentos salían del tirón, pero no partía de unas imágenes previas. Éste fue un libro mucho más fácil de escribir, entre otras cosas porque no eran 500 páginas. Pero para mí, el proceso creativo en general es infernal.
A.I.: También, pero sobre todo porque cuando escribo una novela, no sé lo que estoy haciendo. No entiendo qué significa y tardo años en entenderlo. Es un gran sufrimiento. Un libro más breve, como éste, quizá podría ser un descanso o un experimento. Esta voz es diferente a todas las otras y a mí me interesahacer una literatura libre.
A.I.: Libre quiere decir que no se pierda, no que no tenga reglas. Que tiene que estar viva. Cuando escribes, tienes que estar vivo, tiene que haber vida dentro. Eso quiere decir que tú no puedes encerrarte. No podemos hacer algo que no tenga forma, pero la forma tiene que tener vida. Cuando la forma se solidifica, hay que cambiar.
A.I.: Duró lo que duró. De repente, noté que se cerraba y cuandose cerró, paré. Desde entonces, nunca he vuelto a escribir un cuento chino. Pero todo es así. Son regalos que uno recibe, duran lo que duran y se acaban. Cuando se acaban, sólo puedes esperar al siguiente regalo: el de la lucidez, el de sentir que estás vivo, el de comprender el lenguaje de tus imágenes.
A.I.: Yo creo que escribir puede dejar respuesta, pero cualquier actividad que hagas siempre
P.: Es decir, que un día podríamos ver que no hay más libros de Andrés Ibáñez y no significaría nada...
A.I.: Pues a lo mejor. El último texto sería el último cuento de este libro. De momento, he parado de escribir. Estoy cansado de pasarlo tan mal.
A.I.: No, no. Que no escribo. Que no estoy escribiendo.
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«Quizás sea mi último libro; estoy cansado de pasarlo tan mal»
.....
P.: ¿Tan mal lo ha pasado?
A.I.: Es un gran sufrimiento. Son años perdidos. Por ejemplo, llevo más de dos escribiendo una novela y ahora no sirve para nada, tengo que tirarla. Es terrible. Yo no quiero pasar más por eso. Y además, ¿para qué? ¿Para conseguir qué?
A.I.: No. Es el camino. Aunque hasta cierto punto. Hay algo muy misterioso y es algo que se nos escapa. Por eso es totalmente inútil. Por eso tienes que empezar a hacer algo
.....
«No entiendo qué significa escribir y tardo años en entenderlo»
.....
P.: ¿Y no bastaría con que alguien pensara que ha hecho algo importante?
A.I.: Pues no lo sé. Llevo años escribiendo novelas y estaba en una lucha constante. Pero para escribir no hay tiempo, no te dejan. Tienes que robarlo. Además, tengo que dar clases. Y sí, desde que he dejado de escribir, soy feliz.
«La abadesa de Castro» en ABCD

El pasado sábado el suplemento literario del ABC publicó esta ilustrativa reseña de Carlos Pujol sobre «La abadesa de Castro», de Stendhal.
Crónica italiana
Por Carlos Pujol
En mil ochocientos treinta y tantos el señor Henri Beyle es cónsul de Francia en Civitavecchia, el puerto de Roma, y allí se aburre soberanamente. Cuando puede, se escapa a Roma (a unos ochenta kilómetros, pero entonces esto representaba toda una noche de camino), donde respira a sus anchas: antigüedades, monumentos, museos, salones, el bullicio de una gran ciudad, amigos que tienen fastuosos palacios -como los Cini y los Caetani- y que le permiten llevar durante unos días una vida principesca. También bellas mujeres de las que enamorarse, y lugares evocadores de un pasado que le hacían olvidar la grisura del presente.
Facciones rivales. En La abadesa de Castro hay un repertorio en el que se complace: un bandolero gallardo y generoso, pobre y valiente, que vive «en el borde de un precipicio de ciento cincuenta pies de altura», y que a semejanza del escritor -así se veía él- «tenía un rostro expresivo, sin llegar a la apostura»; una joven «capaz de un apasionado amor que se alimenta de grandes sacrificios», y como fondo las luchas a muerte de unas facciones rivales, las grandes familias de los Colonna y los Orsini, con sus mortíferas bandas de bravi.
Y monjas, obispos y cardenales que no son precisamente modélicos, y que armonizan las prácticas más piadosas con las acciones menos recomendables: antes de tomar por asalto un convento, el protagonista reza el rosario durante una hora, aunque no se salvará de una excomunión mayor y de que se le condene al atenazamiento y a la hoguera por sacrílego.
Dimensión mítica. Los personajes de La abadesa de Castro corresponden a una dimensión mítica de
La suya es una Italia soñada, que sabe contar con un brío extraordinario, pero sus sueños acaban con el triunfo de la realidad más trivial. Los del arriscado Fabricio en La cartuja de Parma fracasan finalmente, y aquí el amor de Elena y de Julio también termina de mala manera, quizá por obra de la fatalidad, pero con la intervención de las buenas intenciones de la madre de Elena, que pensando en el bien de su hija trama un engaño funesto. La derrota es el precio que los soñadores tienen que pagar al mundo real.
En este relato, que luego formará parte de las Crónicas italianas, vemos aparecer así mismo esas indicaciones espaciales tan de Stendhal, que también figuran en sus dos novelas mayores: los lugares altos (los protagonistas siempre se enamoran de mujeres de un rango superior guardadas en torres), y los ámbitos cerrados e inaccesibles que son como su prisión (la casa familiar de Albano y el convento que es una fortaleza) y que hay que asaltar.
La abadesa de Castro existe y gusta por sus mismos excesos, es una historia fabulosa que obedece a la necesidad que tenía Stendhal de sustituirse por sus fantasías. «Esconde tu vida» era su lema, ocultarse para no ser herido, y también «quiero defenderme de la exageración». ¡Quién lo diría leyendo esta tremenda y exorbitante historia! Pero es que para él sus imaginaciones eran más indispensables y verdaderas que la verdad de la mayoría de la gente.
miércoles 27 de febrero de 2008
«El perfume del cardamomo» en los blogs Encuentros con las Letras y En un Bosque Extranjero
Una vez más, Santos Domínguez Ramos nos regala una preciosa reseña sobre el «Perfume del cardamomo», de Andrés Ibáñez. Un extracto de la misma:recomendaban que el texto
permaneciera en la mente del lector
como persiste el aroma del té en su olfato.
Algo así ocurre aquí.»
Ir al blog En un bosque extranjero
Ir al blog Encuentros de Lecturas y Lectores
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«La Pulga de Acero» por Óscar Esquivias en el blog La Tormenta en un Vaso
El blog La tormenta en un vaso ha publicado una magnífica reseña de «La pulga de acero», de Nikolái Leskov, escrita por nuestro amigo y colega Óscar Esquivias.Haz click aquí para leer y disfrutar.
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lunes 25 de febrero de 2008
Santuario en el sitio ParaSaber.com

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«SANTUARIO»
Sinopsis: La obra narra la historia de Kate Orme, una mujer joven cuya dicha conyugal se rompe cuando se enfrenta cara a cara con el oscuro secreto que esconde su prometido, Denis Peyton, un hombre de fortuna, pero con un pasado gobernado por las mentiras y los engaños.
Editores independientes en GQ, por Max Ron

El número 10 de GQ incluye un excelente reportaje sobre la edición independiente. El director editorial de Impedimenta, Enrique Redel, opina junto a María Moreno (Veintisieteletras), Miguel Lázaro (Cabaret Voltaire) y Elisenda Julibert (Marbot Ediciones). Un jugoso artículo que vale la pena repasar.
¿Por qué alguien está dispuesto a jugarse su tiempo, su dinero y su trabajo en editar obras de gran calidad literaria pero que en el mejor de los casos van a ser, digamos, minoritarias?
Tom Waits dice que graba las canciones que le gustaría escuchar pero que no encuentra en las tiendas. ¿Habrá algo de eso? Enrique Redel, director de Impedimenta (www.impedimenta.com), está y no está de acuerdo: «Es verdad que te tiene que gustar mucho la literatura para meterte en esto, pero también es un negocio, una manera de ganarte la vida no muy lucrativa y a la que sólo le ves algún beneficio a mediano plazo, pero no puedes renunciar a ganar dinero, porque entonces cerrarías el primer año».
Elisenda Julibert, de Marbot Ediciones (www.marbotediciones.com), se pone en su propio lugar: «Es evidente que si no fuera por la figura del editor, autores y lectores difícilmente se encontrarían, pero eso no debe hacernos pensar que el editor es también una especie de artista, como por efecto de contagio. Dejemos el ego para los autores. Desde hace unos años conviven en el sector dos negocios distintos: el de los grandes grupos y el de las pequeñas editoriales. Los primeros han inventado una nueva forma de negocio sin precedentes en nuestro país: la venta masiva de libros, las tiradas de cientos de miles de ejemplares, la venta de libros en supermercados, los libros elaborados a partir de estudios de mercado... Los segundos nos dedicamos al negocio tradicional, mucho más artesanal. Y tenemos unas expectativas de venta discretas, que posiblemente se parecen mucho a las de los editores o los impresores europeos de mucho tiempo atrás: cuando uno lee las tiradas que Nietzshe hacía de sus libros (creo que alguna que otra vez pagando de su bolsillo) o lo que vendía Henri Bergson (que era un autor muy popular en su época) se da cuenta de que por ese lado la cosa no ha cambiado tanto».
Ajustar las tiradas a unos 1.500 ejemplares, adquirir un equipamiento mínimo, diseñar uno mismo los libros o contratar a alguien, reinvertir casi todo en el siguiente título, afrontar las devoluciones de la librería, tener o no tener stock (y pagar o no almacén), apostar por un autor, hacer colecciones coherentes... son las decisiones que toman los editores independientes para competir entre sí y con los grandes grupos editoriales, que inundan las librerías de un mainstream que ellos mismos crean.
La trama y los personajes
El autor. Es el producto, la apuesta de editor. Muchas editoriales incluyen una colección de clásicos porque conllevan derechos de autor, y en eso ayuda a compensar el balance final.
El editor. Un loco que se la juega. Suele tener experiencia previa, pero no siempre es así.
El distribuidor. Vital. De él depende que un libro se vea en el escaparate, que tenga presencia. Si estás pensando en montar una editorial, es el primer contacto que debes hacer, pues suele ser el que más sabe.
El librero. Si se le conquista con el proyecto, se tiene mucho ganado.
El lector. O sea, tú. Las editoriales quieren saber tu opinión, y por eso todas tienen blog.
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El atrezo
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Todos los entrevistados coinciden en que lo principal es tener muchas, muchas ganas y mucha, mucha paciencia. Y lo cierto es que se necesita poco más. Un ordenador, un escáner y una conexión a Internet bastan. Si uno quiere diseñar los libros, un programa como Adobe Indesign es suficiente. Como en todo negocio, hace falta cierto conocimiento del sector y tener claro qué quieres hacer. Entre registrar un nombre y dar de alta la empresa (una sociedad limitada) se te pueden ir unos 2.000 euros, y has de tener una previsión de fondos en tu sociedad de otros 3.000.
IMPEDIMENTA, MADRID.
EUROPA
Enrique Redel tiene muy claro qué producto ofrecer: gran narrativa occidental, que él elige con un criterio experto. Y presenta unas ediciones preciosas, cuidadísimas. No se sabe cómo es capaz de incluir las introducciones, ilustraciones y sobrecubiertas que lucen sus libros, pero el hecho es que a la calidad literaria une una enorme calidad de edición. Además de clásicos como Stendhal o Flaubert, Redel apuesta por «fabricar clásicos modernos incontestables».
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CABARET VOLTAIRE, BARCELONA.
VEINTISIETELETRAS, MADRID.
LEER ORIGINALES
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MARBOT EDICIONES, BARCELONA.
ESENCIALES
Ramón Vilá y Elisenda Julibert abrieron Marbot con la «voluntad de intervenir en la cultura y hacer lo posible para que sea más plural. La deriva del negocio editorial ha hecho que dejen de publicarse cosas que son muy valiosas. Hay lectores que las disfrutaban y nadie parece querer ocuparse de ellos; para eso estamos nosotros, para ocuparnos de esos lectores (y que ellos se ocupen de nosotros, claro)». Déjate seducir por Brendan Behan como él cayó seducido por Nueva York.
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jueves 21 de febrero de 2008
El Periódico de la Publicidad recomienda «El perfume del cardamomo»

El Periódico de la Publicidad reseña en su última edición la obra de Andrés Ibáñez. El artículo de Javier Herrero destaca: «Cuentos chinos en su literalidad más absoluta».
«El perfume de cardamomo»
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Cuentos chinos en su literalidad más absoluta. «El perfume del cardamomo», volumen de relatos del madrileño Andrés Ibáñez, logró en 2003 el premio NH de Relatos Inéditos. Ahora, Impedimenta publica su versión completa.
Narraciones de extensión variable, pero preferentemente breves, que hablan de maridos despechados y de esposas celosas, de viudas y de venganzas, de amistades perdidas y añoradas, de deseos, de grullas y de árboles, y de la naturaleza como reposo del alma de los mortales.













