martes 8 de abril de 2008

«De la elegancia mientras se duerme» en Mercurio

Luis Alberto de Cuenca reseña el libro de Emilio Lascano Tegui, «De la elegancia mientras se duerme», en la edición de abril de Mercurio. Aquí van algunos fragmentos de este artículo:

«En primer lugar, quiero saludar la aparición de Impedimenta, un sello editorial recién creado que cuenta como promotor con el infatigable Enrique Redel. La mera cita de este nombre propio nos habla ya de rigurosa selección, exquisito diseño, máxima calidad.

(...) Su libro más importante es, sin lugar a dudas, este que Impedimenta nos ofrece, cuya primera -y única- edición vio la luz en París en 1925 (Èditions Excelsior).

Lascano Tegui nos presenta en ese libro una especie de diario fragmnetario que conduce, al final del mismo, al asesinato de una mujer vulgar, en cuya preparación el narrador, fatigado de vicios y hastíos, vislumbra un motivo para justificar su existencia, al menos por un rato. Mientras tanto, Lascano nos dice -y es divertido escucharle- que le fascinan los ojos almendrados de los fogoneros del Sena: `Frente a su belleza, yo me he conmovido como Antínoo pudo conmoverse ante los ojos de un legionario de Adriano´».



«La Virgen y el gitano» y «Botchan» entre los preferidos de los lectores de la casa del libro

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Tenemos el placer de comunicaros que esta semana (del 7 al 14 de abril de 2008), dos de nuestros títulos más recientes (La virgen y el gitano, y Botchan) están entre los diez libros más vendidos según la página web de la Casa del Libro.


LIBROS MÁS VENDIDOS ESTA SEMANA

1. Sin tetas no hay paraíso, de Gustavo Bolívar (El Tercer Nombre)

2. El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza (Seix Barral)

3. El encantador de perros, de César Millán (Aguilar)

4. El secreto, de Rhonda Byme (Urano)

5. El niño con el pijama a rayas, de John Boyne (Salamandra)

6. La virgen y el gitano, de D.H. Lawrence (Impedimenta)

7. Semántica I, sentido y referencia, de Mario Bunge (Gedisa)

8. Salamina, de Javier Negrete (Espasa)

9. Botchan, de Natsume Soseki (Impedimenta)

10. Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia (Planeta)


lunes 7 de abril de 2008

IMPEDIMENTA en la Revista Pérgola, de Bilbao

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Roberto Ruiz de Huydobro habla y hace hablar con la voz de su director Enrique Redel a Impedimenta, que junto a la sevillana El Olivo Azul, se presentan aquí como las dos editoriales más destacadas creadas en los últimos meses. Un poco de su excelente artículo aparecido en el suplemento del diario Bilbao.

Apuesta de calidad

Entre las editoriales de reciente creación, destacan dos: Impedimenta, nacida con el objetivo de recuperar y redescubrir obras esenciales, y El Olivo Azul, cuya idea es editar libros singulares de autores europeos contemporáneos.

Impedimenta, con sede en Madrid, ha nacido con la intención de publicar clásicos de todas las épocas. Su catálogo pretende estar formado por narrativa de gran calidad perteneciente al canon occidental. Las obras publicadas se presentan con traducciones nuevas y con prólogos de reconocidos escritores actuales.

Según Enrique Redel, su director editorial, “hay una cantidad tremenda de obras deliciosas, de autores auténticamente geniales, que por alguna razón no se encuentran en las librerías. Nuestros libros son esos libros. Como lector, a mí me apasionan las obras de finales del XIX y primera mitad del XX, que indagan en lo que somos: en nuestra historia, en los conflictos en los que nos hemos enzarzado, en nuestros tabúes, en nuestros mitos. Y eso editaremos, obras que nos hablen de nosotros de un modo profundo y literario.

La forma en que entiende la literatura el responsable de Impedimenta, que traslada a los libros publicados, queda plasmada en la siguiente cita de Henry David Thoreau, elegida como lema de la editorial: “Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que la de los reyes o emperadores”.

Enrique Redel explica que “esa frase describe a la perfección nuestra concepción de lo literario y lo libresco. Creo que los escritores son la vanguardia intelectual de la Humanidad, porque son los que van ‘empujando’ para que la Humanidad avance, por medio de nuevas ideas, nuevas visiones de lo que somos. Y, además, no contentos con ello, son los que van dictando lo que seremos. Y esas ideas, esas nuevas visiones, se plasman en libros”.

El catálogo de Impedimenta, que publicará un libro al mes, de forma muy cuidada, lo han inaugurado, en octubre del año pasado, La abadesa de Castro, de Stendhal (1783- 1842), y La pulga de acero, de Nikolai Leskov (1831-1895). La abadesa de Castro es uno de las narraciones de tema italiano del escritor francés, que narra la historia de un amor imposible, con dramatismo y gran profundidad psicológica. La pulga de acero es un relato, mezcla de leyenda y farsa, con ingredientes épicos, en el que el escritor ruso cuenta una historia que trata sobre la capacidad artesanal rusa: se ensalza la gran habilidad de los artesanos rusos y se da a entender que está desperdiciada.

A estos títulos, les han seguido Noviembre, novela breve de iniciación amorosa, de Gustave Flaubert (1821-1880), y Santuario, narración sobre las convenciones sociales, de Edith Wharton (1862-1937).

Entre los próximos libros que publicará Impedimenta, se encuentran De la elegancia mientras se duerme, del Vizconde de Lascano Tegui, El hospital de la transfiguración, de Stanislaw Lem, y Estallidos y bombarderos, de Wyndham Lewis (...)

jueves 3 de abril de 2008

«De la elegancia mientras se duerme» en la web del Proyecto Seléucida

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El 31 de marzo, Seleucus, escritor, lector, traductor y crítico literario, responsable del blog/agencia literaria Proyecto Seléucida, escribió sobre la obra del «Vizconde» de Lascano Tegui. En su reseña destaca el carácter extraño del libro.

«De la elegancia mientras se duerme», del Vizconde de Lascano Tegui

Este tío es una auténtica rareza literaria. Nacido y muerto en Argentina en 1887 y 1966, respectivamente, nuestro falso vizconde (cosas de los estetas), de nombre real Emilio, escribió esta extraña novela fragmentaria que nos llega por obra y gracia de la editorial Impedimenta.

Imagino que os interesaría saber de qué trata. Bien, digamos que es algo así como el diario de un asesino, narrado en primera persona y sin sangre. Asume de modo bohemio lo trangresor y marginal, de esta guisa:

“El primer día en que confié mi mano a una manicura fue porque iría en la noche al Moulin Rouge. La antigua enfermera me recortó los padrastros y esmeriló las uñas. Luego les dio una forma lanceolada, y al concluir su tarea las envolvió en barniz. Mis manos no parecían pertenecerme. […]

A la noche fui al Moulin Rouge y oí decir en español a una dama que tenía cerca, refiriéndose a mis extremidades:

-Se ha cuidado las manos como si fuera a cometer un asesinato.”

Así comienza la obra, y sigue con esa lucidez provocadora propia de Baudelaire. La acompaña una introducción magnífica de Juan Sebastián Cárdenas. Imprescindible para los seguidores de lo extraño.




«Botchan» en el Periódico de la Publicidad

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Javier Herrero
nos ha regalado esta magnífica reseña, publicada en la edición del 4 al 11 de abril del Periódico de la Publicidad.
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Obra fundamental de la literatura nipona
«Botchan»

A algunos les recuerda a El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. Pero la narración de Natsume Soseki (1867-1916) deambula por otros cauces. Ni el tiempo ni el lugar permiten comparar a los protagonistas de ambas novelas, aunque ambos renieguen del entorno social en el que tienen que vivir. Si en la obra de Salinger, Holden Caulfield (con 16 años) representa la ansiedad de la adolescencia en su despertar al sexo y a la madurez, Botchan, la primera novela de Soseki, escrita en 1906, describe las experiencias de un joven profesor (21 años y alter-ego del autor) cuando llega a una pequeña población y se topa con el provincianismo en el que viven, con los prejuicios que les atenazan y las dificultades con las que se enfrenta para poder ejercer su incipiente profesión de la forma que él considera correcta. Aún así, el inconformismo de Botchan con lo que le rodea hace que la comparación con el personaje de Salinger sea inevitable. Siempre y cuando no se olviden las referencias culturales, claro. Botchan habita en el Japón de la época del imperio, cuando la guerra ruso-japonesa era el acontecimiento que marcaba toda la vida del país. Un país que todavía no había abandonado su larga tradición feudal y que se enfrentaba a unos tiempos modernos que entraban royéndolo todo como la carcoma a la madera.

«Soseki es uno de los
escritores más
importantes de la
literatura japonesa
del siglo XX, de
obligado estudio
en las escuelas»
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Escritor fundamental. Soseki es uno de los escritores más importantes de la literatura japonesa del siglo XX, de obligado estudio en las escuelas. Su obra más importante, Kokoro (1914) es comparada en cuanto a su trascendencia a Don Quijote en España o a Romeo y Julieta en Inglaterra. Su humor es cáustico y corrosivo, con un rincón muy señalado para la reflexión social de un mundo que se hallaba enclaustrado en tradiciones muy férreas pero que descubría el nuevo siglo rompiendo tabúes. Botchan es un divertido ejemplo de ello con forma de gran literatura.

martes 1 de abril de 2008

«El perfume del cardamomo» en Calle 20

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La agenda de marzo de esta revista madrileña ha incluido
una reseña muy divertida del libro de Andrés Ibáñez
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EL PERFUME DEL CARDAMOMO
ANDRÉS IBÁÑEZ

Además de nuestra voz típicamente ibérica, ¿tenemos otra que podemos emplear para escribir? Ibáñez, de apellido nada oriental, ha decidido sacar en este peculiar libro de relatos todo lo que su voz china le iba dictando para presentarnos un mundo de garzas, puentes colgantes, dragones y cerezos. Olvidemos el iPod nano, la comida envasada y la conexión Wi-Fi: en este libro estamos en la China legendaria de la literatura.

Público reseña «Botchan»

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Carlos Pardo
nos habla del «humor juguetón del moralista Soseki» en su obra «Botchan»


«El internado nunca fue divertido»

Se publica «Botchan», una de las obras maestras
de la literatura nipona

Por Carlos Pardo


El escritor Natsume Soseki es uno de los principales impulsores -y quizá el más universal- de la novela moderna nipona, escrita en los años de apertura a Occidente conocidos como la época Meiji.

SÍNTESIS. Botchan, «niño bonito o niño mimado», es un hombre sin cualidades: un poco despreciable, impulsivo y alelado. Nos cuenta en primera persona sus estancia en una pequeña ciudad de provincias, «en los confines de la civilización», a donde marcha tras la muerte de sus padres para ser profesor de un colegio. Es decir, para tratar con profesores vanidosos y alumnos brutos que le harán la vida imposible. ¿O se la hace él solito?
Una novela desternillante que parece reinventarse según se lee.

LA CITA.

«Es más, las mismas escuelas deberían
enseñarte a mentir mejor, a desconfiar
de los demás y a tomarle el pelo a la gente.
¿No sería mejor así?»

EL AUTOR. Natsume Soseki (sinuoso), seudónimo de Natsume Kinnosuke (1867-1916), escribió algunas de las obras más significativas de la literatura nipona y, sin duda, de la literatura universal. De sus estudios en Inglaterra le quedó un desprecio por aquel país y un amor por la literatura occidental más satírica.
Desde su primera novela, «Yo, el gato» (1905), narrada por un felino con complejo de «súpergato» nietzcheano, hasta su obra de madurez «Kokoro», crónica de la culpa, Soseki universalizó los personajes más ridículos.

COMENTARIO. Ingenuidad con mucha mala leche. «Botchan» es una de las novelas más populares de Japón, leída en colegios, convertida en cómic manga y asimilada como arquetipo nacional. Y no es exagerado decir que este antihéroe, un poco tonto, figura entre los personajes literarios más sugerentes de la literatura universal. Sus parientes literarios de occidente los conocemos: tiene algo de Sancho y de Don Quijote, de Jacques el fatalista, de Jakib von Gunten, de Holden Caulfield, de Novita...

Pero Soseki, con su habilidad para crear personajes impregnados de ternura -fracasados lúcidos e irascibles como los protagonistas de sus novelas traducidas al castellano («Yo, el gato», «La puerta» o «Kokoro»)- es absolutamente personal. El estilo sarcástico y las disgresiones, los saltos de un tema a otro, del arte a los fideos, son absolutamente Soseki. En su aprendizaje -o desaprendizaje- de la vida en un colegio perdido en una pequeña ciudad de provincias, Botchan desvelará ingenuamente las vanidades de sus compañeros profesores, la ruindad de los vecinos, la crueldad de los alumnos y sus perrerías. He dicho ingenuamente, pero deb añadir, con mucha mala leche. Nada se escapa al humor juguetón del moralista Soseki: los «haikus», la pintura moderna, las modas existenciales y la ancestral tradición nipona. Humor, una finísima ironía que nos hace dudar del propio narrador, ternura hasta en las caricaturas del resto de los personajes de la novela y un estilo siempre reconocible para este clásico por fin traducido, y que se lee muy bien en la versión al castellano de José Pazo.

«Botchan» en el Diario de Cádiz

Miguel Carrero reseñó de manera impecable la obra de Natsume Soseki, el 29 de marzo en la sección cultural del diario gaditano.


«El Salinger del Japón moderno»

Tras una infancia destartalada, en la que no recibirá de su familia más que el afecto de su criada y los yenes justos para pagarse los estudios, un chico de Tokio encuentra trabajo como profesor en un pequeño pueblo donde se enfrentará con las burlas de los alumnos y las intrigas entre los distintos profesores. Su carácter y sus costumbres le impedirán entablar una relación sana con el entorno.
Escrita en 1906, narrada en primera persona, con gran sencillez de estilo, Botchan es una novela muy conocida y leída en Japón. Con la ironía de su lenguaje, las situaciones presentadas, con el choque de costumbres y de valores entre sus personajes, Soseki nos retrata un tiempo de contradicciones y cambios en su país. Un nuevo acierto de Impedimenta en su trabajo por recuperar clásicos.

jueves 13 de marzo de 2008

RESEÑA MAGNÍFICA DE «EL PERFUME DEL CARDAMOMO» EN EL DIARIO DE CÓRDOBA

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El buen amigo Pedro Domene nos manda esta reseña magnífica que ha publicado hace unos días en el DIARIO DE CÓRDOBA sobre «El perfume del cardamomo», de Andrés Ibáñez.

Maravillas
Extraordinaria colección
de cuentos chinos

Civilización y literatura son conceptos que siempre ha funcionado paralelos en una Humanidad saturada de actitudes, apariencias o aspectos nada gratificantes y que, de alguna manera, provocan reacciones encontradas en en una sociedad que bien le valdría aprender de una tradición milenaria, honorable y maravillosa como puede ser la cultura China. El narrador, Andrés Ibáñez (Madrid, 1961), nos regala con El perfume del cardamomo (2008), una extraordinaria colección de cuentos chinos que, lejos de haberse convertido en un pastiche o resuelto en una simple y memética intención moralizadora, tienen la peculiaridad de ofrecernos un conjunto con entidad propia, es decir, disfrutamos de unas historias creadas por el madrileño, articuladas con una sabia mirada, con un estilo y una música propias, con un ritmo y un lenguaje característicos, una ambientación y caracterización, en suma como que admiramos en esa sensibilidad milenaria por la que abogamos desde estas líneas.

Dicho esto, los cuentos, breves y extensos, que componen el libro, 25 en total, sin que se puedan clasificar como textos taoístas, tratados filosóficos, o exclusiva lírica china, forman parte de esa actitud práctica que tiene el país oriental en su sentido más melancólico, musical y lírico y quizá por esto la mayoría de estos cuentos le han salido, tremendamente, bien a Ibáñez. Las imágenes, los personajes y esa mirada que se extiende por el mundo de muchos de ellos, le devuelven al lector una singular pasión por esta elegante muestra de cultura de reminiscencias ambiguas. En estos cuentos hay historias de amor, de crímenes, de animales, de alquimistas y de sabios, también se tejen leyendas entre lo que denominamos el conflicto ya la razón, la consciencia y la inconsciencia, pero sobre todo hay mucha sabiduría en estas páginas porque como dice el narrador en uno de sus cuentos, «(siempre) hay un camino» y, una vez elegido, «la vida resulta ser para los valientes». Lo accesorio en muchos de ellos es importante, contienen mucho de economía, tanto en el tema, como en la expresión, y en estructura, técnica relegada a otras dimensiones porque cuanto se obvia o se ignora lo produce la imaginación como ocurre en el cuento El puente colgante de Bosha; sobresale una magistral abnegación de los personajes femeninos como en El regreso o con cierto humorismo feminista, Historia de Chi Hsin, el insaciable, incluso leemos auténticos tratados de filosofía cotidiana en Hay un camino, El alquimista negro y su perro o Un hombre feliz, pero en muchos hay una meditación que se aleja de lo material y se adentra en el «yo» como inequívoca referencia para los occidentales.

Pedro M. Domene